Alerta por cultivos regados con aguas del rÃo Bogotá, contaminada con desechos orgánicos e industriales.
Investigadores de la Facultad de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Universidad Distrital, realizan una evaluación económico-ambiental entre la agricultura orgánica y la tradicional, en el cual se propone la agricultura orgánica como una herramienta que ayude al paÃs, desde una perspectiva ambiental, sanitaria y económica, a la implementación de cultivos que no utilizan productos artificiales que ofrecen mayores beneficios que la agricultura común no brinda.
Según un informe de la Agencia Colombiana de Noticias de Ciencia y TecnologÃa (NotiCyt), el proyecto se encuentra en la primera de tres etapas del análisis productivo del tomate, la lechuga y la papa de la sabana de Bogotá, el Valle del Cauca y la zona cundiboyasence.
Los primeros resultados muestran alarmas especialmente en la sabana bogotana, donde muchos de los productos que se cultivan son regados con aguas del rÃo Bogotá, que no sólo tienen materia orgánica, sino residuos de procesos industriales, los alimentos son grandes y llamativos a los ojos del consumidor.
Sin embargo, a pesar de desarrollarse de buena manera, presentan de concentraciones preocupantes de metales pesados asà cuando los vegetales llegan al consumo humano, pueden producirles malformaciones y mal funcionamiento de los órganos.
"La acumulación de productos no orgánicos puede afectar el organismo de dos formas, desde el punto de vista digestivo, se alteran los procesos metabólicos en el cuerpo y desde la perspectiva neurológica, cuando hay acumulación de sustancias tóxicas que contienen algunos plaguicidas y pueden haber trastornos nerviosos como una percepción diferente de la realidad", explicó a NotiCyt la ingeniera agrónoma, Maria Clemencia Forero.
Por su parte el ingeniero Fernando Sánchez Sánchez, investigador principal del proyecto afirmó que "normalmente, en el mercado común la gente compra volumen guiado en gran parte por su presentación estética, pero no sabe dentro de ese tamaño que es lo que le está generando valores agregados desde el punto de vista nutricional, además los abonos quÃmicos en su gran mayorÃa están conformados por hormonas, asà que los alimentos van a manejar algunas concentraciones de éstas que a futuro producen complicaciones en el consumidor. Lo que se quiere es que los productos no vayan a tener ninguno de estos alterógenos ambientales presentes en plaguicidas, herbicidas y fertilizantes".
Como solución a este problema surge la agricultura orgánica, que presenta como una alternativa la agricultura de sol y maleza o agricultura tropical sostenible, agrega NotiCyt.
Con esta forma de cultivo, no sólo se está garantizando un alimento más saludable, sino también una conservación de los ecosistemas.
"Estos productos además tienen muy buena acogida en el mercado, en comunidades extranjeras llegan a tener el 25 por ciento más de costo de comercialización, lo cual repercute en la cadena productiva del agricultor" comentó Sánchez.
De la misma manera el consumidor extranjero demanda vegetales cada vez más saludables.
- FERTILIZANTES NATURALES
Tradicionalmente, el abono es el complemento que usan los agricultores para facilitar el buen crecimiento de los cultivos. Lo hay de tipo orgánico, que es hecho de elementos naturales fáciles de descomponer por los microbios y de tipo artificial, compuesto de sustancias quÃmicas con las cuales se ajusta la acidez de la tierra. Sin embargo, el uso continuo de fertilizantes inorgánicos desgasta el suelo hasta volverlo árido, además parte de estos productos se quedan en los alimentos, provocando repercusiones nocivas para el consumidor. La agricultura orgánica se realiza sin la aplicación de quÃmicos al suelo.
