Miles de variedades corren peligro; usan técnicas in vitro para salvar unas cuantas. Orquídeas, pináceas y cactáceas están a buen resguardo en la universidad.
Tres especies vegetales exclusivas de parajes mexicanos estaban prácticamente condenadas a la extinción, pero fueron rescatadas gracias a estudios realizados en el Laboratorio de Cultivo de Tejidos Vegetales (LCTV), que recuperaron las plantas a partir de hojas (no de semillas o tallos), informó la UNAM.
Investigadores del LCTV, adscrito al Jardín Botánico que es parte del Instituto de Biología en la Universidad Nacional Autónoma de México, recuperaron para el jardín ejemplares de la llamada planta del chocolate, Cosmos atronsanguineus, de la orquídea Bletia urbana y de la cactácea Mammillaria san-angelensis.
Víctor Manuel Chávez Ávila, investigador del JB, dijo que el laboratorio busca estudiar, conservar y aprovechar los recursos naturales de México, aunque con énfasis particular en las especies en peligro de extinción.
Aunque el Anexo Normativo II de la Norma Oficial Mexicana NOM-059-ECOL-2001 enlista alrededor de mil especies vegetales en distintos grados de riesgo, los expertos dedican más atención a las especies más vulnerables.
La planta o flor del chocolate, también llamada cosmos encarnado (Cosmos atrosanguineus), es una herbácea perenne que sólo crecía en México, en la Sierra Madre Oriental. Como se usó desde 1830 con fines ornamentales, por décadas se extrajo para exportarla a diversos países de Europa.
Robert Bye Boettler, investigador del Jardín Botánico, dijo que desde principios del siglo XX la flor del chocolate empezó a escasear. La última colecta registrada ocurrió en San Luis Potosí en 1902. Ese ejemplar dio origen, mediante la técnica de propagación vegetativa, a todos los clones existentes de la planta.
Cuando los expertos de la UNAM empezaron a estudiar la planta, se dieron cuenta de que "ya no existía en los sitios donde crecía naturalmente, pues no era cultivada, y el aprovechamiento terminó por extinguirla".
Los científicos mexicanos tuvieron una reunión con gente de los Reales Jardines Botánicos de Kew y del Programa Nacional de Conservación de Plantas Ornamentales, de Inglaterra, y acordaron lanzar un estudio detallado y urgente porque se determinó que la planta ya no producía semillas: era estéril, lo que representa "un cuello de botella" en términos de la evolución y el fitomejoramiento, dijo Bye Boettler.
Personal del Jardín Botánico inició un programa de propagación a base de cultivo de tejidos, e incluso trató de reimplantar la flor del chocolate en uno de los sitios donde se reportó hace un siglo. El intento fracasó, lo cual evidencia que en el tiempo transcurrido el medio experimentó cambios fundamentales.
La historia de C. atrosaguineus dio un giro importante el año pasado: tras numerosas visitas de campo y exploraciones en varios rincones del país, los científicos encontraron una población silvestre de la planta de chocolate. La población tenía cerca de 30 ejemplares, y el propósito es protegerla a toda costa.
En el Jardín Botánico no quieren sólo evitar su desaparición: quieren propagarla, masificarla y volverla a introducir en ambientes naturales. "Es importante pensar en una explotación más amplia, para fines hortícolas, medicinales y de principios aromáticos".
Por lo que se refiere a Bletia urbana, Chávez Ávila comentó que es una orquídea endémica de la zona del Pedregal, pero sus poblaciones son escasas porque han sufrido un saqueo intenso.
Como la gente usaba los bulbos de esta orquídea para el arte plumario, la especie estaba amenazada. El cultivo de tejidos permitió al LCTV micropropagar la flor y también reintroducirla en su hábitat. El proceso no fue sencillo, porque resulta que en estado natural Bletia urbana sólo germina gracias a la infección de un hongo particular de la especie Epulorhiza. Con ayuda de Pilar Ortega, del Instituto de Geología, los expertos aislaron el hongo y lo usaron para inocular in vitro las simientes de la orquidácea.
Reintroducidas las plántulas en 17 localidades, cinco años después florearon, en un hecho casi excepcional en el mundo. Expertos de las universidades de Chicago y Florida dijeron que era apenas el segundo caso de éxito registrado en el continente. Recolectadas las semillas, más de 90 por ciento germinaron in vitro con la ayuda del hongo.
Chávez Ávila contó también el caso de la Mammillaria san-angelensis o biznaga de San Ángel, una cactácea que fue tan saqueada en el país que prácticamente había desaparecido. En 1984, dijo, se estimaba que no quedaban arriba de diez ejemplares.
Los expertos de la UNAM lograron, a partir de un grupo de no más de 20 semillas, obtener la germinación, producir plántulas y, una vez disectadas, usarlas para regenerar nuevos individuos.
Responsabilidad
Los jardines botánicos son clave para conservar y propagar especies nativas, algo crucial en México, que posee unas 30 mil especies, de ocho a 12 por ciento del total global.
La responsabilidad es grande. La lista de la NOM-059-ECOL-2001 incluye 118 especies de la cactácea Mammillaria en diversos grados de amenaza... y sólo cinco de esas especies no son endémicas de México.
Los expertos han regenerado in vitro cicadáceas, coníferas como Picea chihuahuana, angiospermas como Magnolia dealbata, además de al menos seis especies de orquídeas.
México/Redacción
Derechos Reservados © Grupo Editorial Milenio 2008
