Noticias sobre maÃz, transgénicos y consumidores
22 de julio, 2006 No 0625
BoletÃn semanal preparado por Greenpeace México
Estimados Amig@s,
Los cientÃficos y académicos darán a conocer el „Manifiesto por la protección del maÃz mexicano‰ en próximas fechas, por lo que invitamos a quienes aún no lo han hecho a enviar YA! sus firmas de apoyo y a colaborar económicamente con su publicación.
Ninguno de nosotros tiene la capacidad financiera de Monsanto para publicarlo en todos los periódicos pero con las aportaciones de varios, podremos publicarlo al menos en un periódico nacional para que la sociedad mexicana sepa que es FUNDAMENTAL proteger efectivamente a nuestros maÃces.
Por favor envie su nombre a geasas@laneta.apc.org y para colaborar económicamente deposite 50 pesos o más en la cuenta:
Grupo de Estudios Ambientales, AC
Banco Scotiabank Inverlat, Suc. 029
No. de cuenta: 00100773581
Clabe: 044180001007735813 (vÃa electrónica)
Favor de enviar la ficha de depósito al No. de fax: (01-55) 56 17 90 27
o la información sobre su aportación al correo electrónico:
gea@laneta.apc.org (indicando claramente de qué se trata para que podamos mantener la transparencia sobre esos fondos).
Los saludamos cordialmente,
Maria, Gustavo y Areli
En este número:
1. Manifiesto por la protección del maÃz mexicano
2. Gruma defiende la compra de Agroinsa /Reforma 20 de julio, 2006.
3. El Banco Mundial contra la Bioseguridad por Silvia Ribeiro/ La Jornada, 16 de julio de 2006
4. Carlo Petrini y slow food / Revista verdeazul Número cero - Sustentabilidad y
consumo consciente, México, D.F. 2006
5. Noticias del Mundo: Cómo los transgénicos se sacaron de los supermercados/ Independent on Sunday, 9 Julio 2006 Inglaterra
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1. MANIFIESTO POR LA PROTECCIÓN DEL MA�Z MEXICANO
Como resultado del Taller „El Régimen de Protección Especial del MaÃz en la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados‰, celebrado en el Palacio Legislativo de San Lázaro el pasado 12 de junio de 2006 y teniendo en cuenta:
· que México es el centro de origen del maÃz y que todo el territorio nacional es un centro de diversidad dada la distribución actual de razas y variedades criollas de este cultivo;
· que el proceso dinámico de domesticación continua del maÃz se sigue llevando a cabo en el medio rural mexicano a través del mejoramiento genético autóctono de las variedades que dependen de la selección artificial local, asà como del flujo génico que se concreta a través de un intercambio frecuente de semillas entre diversas y distantes regiones rurales;
· que el maÃz no es sólo un bien comercial sino una de las bases de la alimentación de los mexicanos y constituye una expresión integral de la relación entre naturaleza y cultura de la cual depende la subsistencia de una gran parte de la población rural de México a través de cuyas actividades se fortalece el tejido social de las comunidades y los pueblos, asà como la conservación de la agrodiversidad;
· que las comunidades rurales e indÃgenas mexicanas han creado a través de más de 300 generaciones la diversidad del maÃz como un patrimonio y un legado para la humanidad y que por ello estas comunidades constituyen el mejor resguardo del acervo genético de las semillas de maÃz;
· que la diversidad genética del maÃz nativo ofrece variedades especializadas que han demostrado su capacidad para adaptarse a diferentes condiciones climáticas, tipos de suelo, resistir a plagas y enfermedades y satisfacer diversas demandas para actividades culinarias, artesanales o industriales; esa diversidad es un factor clave para la seguridad alimentaria de México en el futuro;
· que las prácticas agrÃcolas y culturales, asà como la forma de reproducción del maÃz facilitan su hibridación con variedades de maÃz genéticamente modificadas con lo cual se incrementa sustancialmente la incertidumbre en cuanto al impacto que se producirÃa en la constitución genética y las caracterÃsticas del maÃz;
· que en Estados Unidos no se ha podido segregar a las variedades transgénicas de las no transgénicas demostrando que incluso bajo condiciones estrictas de regulación y en el caso en que los acervos de semillas no se reciclan de un ciclo a otro ha sido imposible evitar el flujo génico de variedades transgénicas a no transgénicas una vez que las primeras se plantan a campo abierto;
· que además de los impactos ambientales, económicos, sociales y culturales, la introducción de maÃz transgénico en México constituye un serio riesgo de perder la riqueza genética del germoplasma como recurso público, al privatizarlo a través del sistema de patentes controlado por las corporaciones transnacionales que buscan comercializarlos en México;
· que dado que aún no se tiene datos firmes sobre la presencia de transgenes en las razas criollas en todo el territorio nacional, es imprescindible impedir siembras en campos abiertos bajo cualquier régimen pues será imposible distinguir el posible flujo génico de éstas del flujo que ya pudo haber ocurrido.
Por lo anterior y considerando que los acuerdos que se pretendan establecer para el fomento y desarrollo de un Régimen de Protección Especial de MaÃz deben ser transparentes, incluyentes y abiertos a consulta plural de la sociedad y, sobre todo, ceñirse al espÃritu por el cual fue incluido en la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados,
MANIFESTAMOS:
Que el Régimen de Protección Especial de MaÃz debe ser concebido como un asunto de seguridad nacional que aplique el enfoque y el principio precautorios, y garantice la conservación in situ y ex situ de germoplasma; además de fomentar, desarrollar y hacer uso de la diversidad del maÃz mexicano;
Que el Régimen debe construirse con la opinión de las comunidades rurales e indÃgenas y con la participación de académicos, cientÃficos, consumidores, productores y los diferentes niveles de gobierno;
Que el Régimen debe proteger la diversidad del maÃz adoptando medidas derivadas de proyectos de investigación en bioseguridad y recomendaciones, entre otras, como las presentadas en los documentos básicos y el Informe „MaÃz y biodiversidad: los efectos del maÃz transgénico en México. Conclusiones y recomendaciones‰ elaborados para la Comisión para la Cooperación Ambiental de América del Norte;
Que dicho Régimen debe asegurar y destinar recursos para ejercer un monitoreo amplio, independiente y plural sobre el estado de contaminación actual de las variedades de maÃz que existen en nuestro territorio y tomar medidas para revertirla;
Que el Régimen prohÃba de manera permanente dentro de nuestro paÃs el desarrollo de productos industriales no comestibles, de vacunas y proteÃnas experimentales de uso terapéutico que utilizan al maÃz como sistema de expresión; además de asegurar que no ingresen a territorio nacional materiales reproductivos o vegetativos viables de estas lÃneas;
Que el Régimen debe asegurar procesos y mecanismos que hagan llegar a todos los sectores de la sociedad mexicana la información más relevante acerca del maÃz transgénico
Que el Régimen debe reinstalar la moratoria al cultivo en campo abierto de maÃz transgénico hasta que no se implemente un Programa Multidisciplinario de Protección de la Diversidad del MaÃz Mexicano.
2. Gruma defiende la compra de Agroinsa /Reforma 20 de julio, 2006.
Con el argumento de que no puede influir en el precio de la harina de maÃz en México, los directivos de Gruma (Maseca) negaron tener un control monopólico sobre ese mercado que les impida comprar a su competidora Agroinsa.
Con el argumento de que no puede influir en el precio de la harina de maÃz en México y que existen más fabricantes de este producto, directivos de Gruma negaron que esta empresa tenga poder relevante en el mercado que le impida quedarse con la empresa Agroinsa. Por primera vez desde que la Comisión Federal de Competencia y Gruma se trabaron en un pleito legal porque el regulador no aprobó la compra de Agroinsa, directivos de la firma defendieron su posición.
Salvador Vargas, director jurÃdico corporativo de Gruma, dijo que la adquisición de Agroinsa fue principalmente para tener un molino de harina de trigo en la zona noreste de México y no por las operaciones de maÃz que les cuestiona el regulador.
"La empresa siempre ha actuado apegada a derecho y no se puede decir que Gruma aprovechó un recoveco o un vacÃo de la ley, no podemos estar de acuerdo porque serÃa como aceptar que cometió un ilÃcito", destacó el directivo.
Hace dos semanas, Eduardo Pérez Motta, presidente de la CFC, afirmó que Gruma aprovechó un vacÃo legal de la ley de competencia y que el regulador tiene los argumentos suficientes para ganar esta disputa. Pero según Raúl Peláez, director corporativo de finanzas, y Raúl Cavazos, vicepresidente de esta misma área en Gruma, el principal argumento serÃa que la empresa puede influir en el precio de la harina y esto no es asÃ.
"En cualquier momento que un harinero tuviera la capacidad de subir el precio de la harina de maÃz o regularlo, los clientes acudirÃan al nixtamal (masa fabricada con maÃz molido) o a otros harineros", dijo Peláez. Los financieros coincidieron en señalar que el nixtamal es un sustituto directo de la harina de maÃz, mientras que la CFC opina lo contrario. El argumento del regulador es que el mercado de harina de maÃz es diferente al de nixtamal y por lo tanto Gruma tiene un poder relevante en el mercado de harina.
"Pero tanto la harina que fabrica Gruma como el proceso de nixtamal que utilizan muchas personas en México sirven para hacer un mismo producto, que es la tortilla", defendió Raúl Peláez. Y aún, añadió, considerando sólo a los harineros, Gruma tiene fuerte competencia con la llegada estos años de más de media docena de nuevos productores que le impiden tener poder relevante en el mercado.
Según el directivo, además de Minsa (uno de los competidores más antiguos de Gruma), hay otros, como Harimasa, Masa Fácil, Harinas Blancas, Cargill, entre otros.
3. El Banco Mundial contra la Bioseguridad por Silvia Ribeiro/ La Jornada, 16 de julio de 2006.
El rol fundamental del Banco Mundial no es actuar como institución financiera, sino marcar polÃticas a los paÃses, allanando el camino para que las corporaciones privadas puedan actuar posteriormente con garantÃas legales en las naciones. Esto lo hacen con una mezcla de préstamos teóricamente "blandos" (con todo tipo de condiciones y que, para devolverlos, cuestan sangre a los paÃses receptores), un porcentaje de préstamos comunes, y otro de préstamos a fondo perdido.
Estos últimos, que aparecen como donaciones, son en realidad los más caros, porque son los que preparan el terreno para el avance de las trasnacionales en áreas donde de otra forma no hubieran podido entrar o les hubiera resultado mucho más costoso en reputación y dinero. Un ejemplo tÃpico de esta última forma de actuación lo constituyen los proyectos financiados a través del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en inglés). Este es administrado por el Banco, junto a los programas de medio ambiente y desarrollo de Naciones Unidas (PNUMA y PNUD).
Dentro de la lÃnea de Biodiversidad del GEF se encuentran por ejemplo, el Corredor Biológico Mesoamericano y otros ejemplos de legitimación del uso industrial de la biodiversidad, la justificación de la biopiraterÃa y el desplazamiento a nombre de "conservación" de campesinos e indÃgenas de sus territorios ancestrales, asà como la alienación de los sistemas de manejo forestal comunitario introduciéndolos al "mercado de servicios ambientales". En este contexto, no podÃa faltar la promoción y justificación de los transgénicos, operada a través de los mal llamados proyectos de bioseguridad.
El GEF ya ha cosechado un aluvión de crÃticas en este tema en los últimos años, con los proyectos PNUMA-GEF sobre bioseguridad, que han sido fuertemente criticados por organizaciones de la sociedad civil en prácticamente todos los paÃses donde han operado en América Latina, Africa y Asia. El denominador común ha sido que estos proyectos, bajo la cobertura de proyectos de capacitación y diálogo "multisectorial", en realidad, sentaron las bases para normativas de bioseguridad que favorecen los intereses globales de las pocas empresas trasnacionales de transgénicos.
En una nueva hazaña del GEF están considerando ahora la aprobación de dos proyectos multimillonarios en Africa y América Latina, cuyos objetivos principales son legitimar la introducción de cultivos transgénicos en sus centros de origen y/o de cultivos de particular importancia para las economÃas campesinas de paÃses megadiversos.
En el caso de América Latina, se trata de "capacitar" a los gobiernos de México, Brasil, Perú, Colombia y Costa Rica para manejar por un lado la contaminación transgénica resultante de la introducción de maÃz, papa, yuca, arroz y algodón genéticamente modificados y por otro, manejar la opinión pública crÃtica de los transgénicos, a través de análisis costo-beneficio y de estandarizar lo que llaman bases cientÃficas "adecuadas" de manejo de la contaminación. En ninguna parte del proyecto consideran que la mejor bioseguridad para prevenir la contaminación es no permitir los cultivos transgénicos, tal como millones de campesinos, indÃgenas, ambientalistas, consumidores y cientÃficos responsables reclaman en esos paÃses. Por el contrario, el supuesto básico es que los transgénicos ya están o inevitablemente serán introducidos. Con el brutal agravante que en este caso estamos hablando de que cuatro de los cultivos mencionados tienen centro de origen en los paÃses involucrados, donde han sido producto del trabajo campesino de adaptación durante miles de años. El arroz, aunque originario de Asia, también ha sido adaptado por los campesinos de la región, para quienes, junto a los otros cultivos en cuestión, constituyen la base de sus economÃas, culturas y formas de vida.
El proyecto serÃa coordinado por el Centro Internacional de Agricultura Tropical (uno de los 18 centros internacionales públicos del sistema CGIAR que según su misión deberÃa dedicarse a apoyar la agricultura campesina en lugar de sabotearla), con instituciones gubernamentales, universidades e institutos privados de los paÃses. Entre los asesores figuran instituciones de cobertura de las empresas transnacionales, principales beneficiarios reales del proyecto.
En el caso de México, las contrapartes son la Comisión Nacional para la Biodiversidad, Sagarpa y Cibiogem. MarÃa Francisca Acevedo y Amanda Gálvez son sus contactos. El proyecto fue enviado para la revisión de "expertos" a Ariel Alvarez Morales, del Cinvestav. En los comentarios que éste dirige al GEF, dice por ejemplo: "No coincido con que los cultivos modificados por la biotecnologÃa moderna son lo más importante en el mediano plazo. ¡Lo son en el presente! Los desafÃos a corto y mediano plazos son las plantas transgénicas para producir farmacéuticos, los peces y artrópodos transgénicos. Por eso veo la necesidad de incluir estas áreas en el programa propuesto..."
O sea, no le alcanza que México ya sea el experimento de las trasnacionales con la contaminación del maÃz nativo, sino que deberÃa también ser pionero en otras formas devastadoras de contaminación.
El proyecto presentado al GEF no incluye, hasta ahora, las sugerencias de Alvarez. Pero sin duda, pone de manifiesto las intenciones reales de éste: ahorrarle tiempo a las empresas para que el discurso esté preparado para justificar las nuevas generaciones de transgénicos.
La sociedad civil está alerta y ya comenzó una amplia campaña en ambos continentes para detener estos proyectos, con un primer informe de denuncia elaborado por el Centro Africano para la Bioseguridad, Grain, Grupo ETC y la Red por una América Libre de Transgénicos. A través de éstos se puede conseguir más información.
* Investigadora del Grupo ETC
4. Carlo Petrini y slow food / Revista verdeazul Número cero - Sustentabilidad y
consumo consciente, México, D.F. 2006
Unos minutos de televisión son suficientes para obtener un panorama
general de lo que proponen las grandes industrias de alimentos: miles de
opciones de productos masivamente fabricados en algún lugar del mundo,
hechos a partir de materias primas de orÃgenes desconocidos e imposibles de
rastrear. EI como, quien y de donde se han vuelto irrelevantes. EI que es lo
que importa, lo superficial. nuevos empaques, presentaciones o sabores que
se parezcan a algo, opciones mas funcionales; mas beneficios supuestamente
saludables, ya sean grasas de pescado en productos de pollo o polvos
vitamÃnicos de sÃntesis quÃmica agregados al final de los mismos procesos
que quitaron al ingrediente original su capacidad nutritiva natural. Y
vivimos cada dÃa y en cada rincón del paÃs el enorme despliegue de esta
aparatosa industria de alimentos. Panes, refrescos, embutidos, lácteos,
cervezas, sopas deshidratadas y galletas se distribuyen frenéticamente en
miles de autoservicios y en casi un millón de tienditas. En una proporción
cada vez mayor, esto es lo que come México. Incluso el maÃz, el alimento del
que se hizo nuestra cultura, ha sido succionado por esta insaciable
maquinaria. Es raro ya conseguir tortillas de masa nixtamalizada. Ahora
comemos unas hechas de harina de maÃz transgenico a la que hay que agregar
gomas industriales que al menos imiten la correa de las tortillas naturales
y asà no se quiebren al doblarlas.
Para colmo en los pequeños pueblos dispersos en medio del mismo campo que
antes nos daba de comer, los agricultores abandonan la labranza para irse al
norte. Con el dinero que mandan, sus familias compran alimentos
industrializados. Los que ven en la tele. EI nieto de aquel hombre que
sembraba con yunta el maÃz criollo y de su mujer que con ese maÃz horneaba
deliciosos tlaxcales, hoy come galletas que vienen en cilindros de papel
azul metálico, hechas con harina blanca importada, grasas hidrogenadas y
saborizadas con alguna mala imitación artificial del original.
Por lo general, en las culturas occidentales de hoy ya casi nunca hacemos
estas reflexiones o pensamos en tales cosas. Comer se ha vuelto una
necesidad a la que se dedica cada vez menos tiempo y atención. Por eso han
surgido ideas como fast food, comer como solución practica a una necesidad
biológica, no como vinculo profundo con la energÃa vital.
En la dialéctica humana, sin embargo, de las peores crisis surgen las más
notables evoluciones. Es asà como nace una nueva idea en el mundo que
"empieza justo por la mesa con Slow Food" y que explica asà su propuesta:
"frente a la monotonÃa de la fast food descubramos la riqueza y los aromas
de las cocinas locales. Si la fast life, en nombre de la productividad, ha
modificado nuestra vida y amenaza el medio ambiente y el paisaje, Slow Food
es hoy en dia la respuesta de vanguardia."
EI caracol, sÃmbolo de lentitud, fue elegido emblema del Movimiento
Internacional: "un animal pequeño y prudente, con innegable vocación
cosmopolita. EI caracol de Slow Food es un amuleto contra la obsesión del
mundo moderno: la velocidad".
Slow Food cuenta en la actualidad con unos 80 mil socios, representaciones
en los cinco continentes Y sedes en 50 paÃses diferentes. Slow Food ha ido
creciendo desde su fundación hasta convertirse en un Movimiento
Internacional que desarrolla equilibrios sustentables entre biodiversidad,
naturaleza y cultura, una sÃntesis a la que denomina EcogastronomÃa
EI fundador Y desde su origen presidente de Slow Food, Carlo Petrini, visitó
México durante sus últimas vacaciones de invierno. Durante su estancia en
nuestro paÃs busco el contacto con pequeños productores del campo, sobre
todo aquellos que conservan tradiciones Y que producen alimentos de gran
valor en escalas naturales, sustentables. Dialogó también con un buen número
de investigadores, académicos, periodistas y autoridades de gobierno.
En sus conversaciones y conferencias reitero con muy variados ejemplos las
ideas que son fundamento del trabajo de Slow Food en el mundo. Por lo
general, en sus presentaciones y diálogos públicos Petrini dedica su primera
reflexión a los pequeños productores del campo a quienes se refiere como un
grupo anónimo y olvidado por una sociedad de la que irónicamente son
principal sostén. Sin su trabajo no habrÃa alimentos y sin alimentos no
habrÃa fundamento energético para la vida de las culturas, en su nivel más
básico y elemental. Dejar de ignorarlos y comenzar a actuar por su
bienestar, por un equilibrio justo entre su economÃa y la economÃa urbana es
un principio absolutamente necesario para comenzar a entender la filosofa
Slow.
Comprender ese fundamento social nos permite avanzar hacia lo biologico.
¿Como nos han afectado los cambios en nuestros hábitos de alimentación, que
ha ocurrido con nuestra salud? ¿Cuantas formas de vida y especies están
relacionadas con nuestras tradiciones de producción y cocina? ¿Como se han
disto transformadas la diversidad biológica y el paisaje por nuestras
preferencias en la mesa? La gastronomÃa deja de ser una disciplina solo
culinaria y su panorama se ensancha. Petrini la describe como una ciencia
compleja, que entreteje a la biologÃa con la antropologÃa, y a la historia
con la agronomÃa, entre otros campos del conocimiento.
Con esta visión fue fundada en 2004 la primera Universidad de Ciencias
Gastronómicas en Pollenzo, Italia. En ella, el saber campesino tradicional y
el conocimiento académico dialogan como iguales. Slow Food propone este
principio a todas las instituciones académicas agrÃcolas del el mundo: un
alto a la arrogancia cientÃfica y un renovado interés por rescatar e
integrar la sabidurÃa tradicional milenaria, una nueva sÃntesis holÃstica,
una inédita y más evolucionada versión de modernidad.
Entre las reflexiones más taladrantes y conmovedoras de Carlo Petrini esta
su revisión acerca de la relación entre la gastronomÃa y la ecologÃa: la
producción de alimentos es la principal causa de destrucción de ecosistemas
en el planeta. La súbita comprensión de esta verdad contundente y
desconcertante nos deja perplejos. Es entonces que evocamos la imagen de
millones de litros de pesticidas derramados sobre millones de hectáreas de
nuestras tierras de labranza, que recordamos rÃos enteros muertos al pasar
por un ingenio azucarero, que pensamos en los miles y miles de hectáreas de
selva deforestadas para criar ganado. Para producir alimentos con un
criterio limitado de eficiencia industrial, hemos tenido que pagar, y
pagamos cada dÃa, un costo ambiental insostenible.
EI pretexto clásico para explicar la supuesta necesidad de destruir la
naturaleza es la garantÃa de abasto para una población creciente. Con
frecuencia escuchamos la razón del hambre como justificación para el uso de
tecnologÃas abusivas. En el fondo, el problema no son las tecnologÃas, sino
el diseño económico de la relación campo-ciudad. Un diseño sustentable
tendrÃa que considerar relaciones más directas entre productores y
consumidores, mejores esquemas logÃsticos y de distribución local, menos
centralismo, mayor valor relativo de los alimentos respecto de otros
satisfactores. Varios paÃses de la Unión Europea son buenos ejemplos de este
tipo de orden entre producción y consumo de alimentos. Uno de ellos es
Francia y otro mas es la misma Italia, cuna del movimiento Slow Food.
Quien inicia y consolida estas tendencias es siempre el consumidor. Los
consumidores sumados hacen mercados y los mercados son la base de cualquier
tipo de producción. Mientras haya quien consuma agua coloreada y azucarada
habrá industria refrésquera; siempre que exista alguien que coma clayudas,
se seguirán preparando estas deliciosas y enormes tortillas Oaxaqueñas. EI
consumidor no debe disociarse jamas del productor. Por el contrario, debe
entenderse a sà mismo como el principal motor y orientador del camino que
toma la producción. Por ello, Carlo Petrini propone cambiar el término por
el de coproductor. Esta convencido que eso nos ayudarÃa a revalorar y a no
olvidar nuestro papel fundamental. ¿Podrá México dejar de ser el paÃs con
mayor Ãndice de consumo de refrescos embotellados y niños diabéticos para
convertirse en el mayor productor mundial de jugos de frutas orgánicas y
niños saludables? Tenemos la riqueza biológica y la fuerza de trabajo para
lograrlo. Este destino seria, por lo tanto, decisión de los coproductores.
La tónica ideológica de Petrini es la propuesta, la acción positiva y
altérnativa. En ese sentido, la organización Slow Food cubre una intensa
agenda internacional. Con decenas de iniciativas editoriales, culturales, de
rescate de la biodiversidad y las expresiones astronómicas tradicionales
alrededor del mundo, es globalmente la propuesta mas difundida en este
terreno.
Su célula de organización son los Convivios: grupos de entusiastas que se
reúnen a dialogar, compartir ideas y aprender juntos, naturalmente alrededor
de una mesa. Ya en varias ciudades de México existen Convivios Slow Food.
Carlo Petrini y la organización Slow Food afirman que México es una tierra
privilegiada. Es tal nuestra riqueza y diversidad biológicas; tantas y tan
variadas nuestras raÃces culturales, que consideran nuestro potencial como
único en el mundo. En contraste, existe el riesgo de perder esta capacidad,
tanto por la constante y creciente destrucción de nuestra riqueza natural
como por un proceso de aculturación cuyo avance no hemos logrado detener.
Vivimos sin duda un parteaguas histórico, momentos intensos y decisivos.
Para hacer honor a las ideas de Petrini, concluyamos esta reflexión con una
nota de esperanza, de pensamiento positivo y, aunque sea pequeña, tomemos
hoy mismo una decisión concreta desde nuestra renovada conciencia de
coproductores.
5. Noticias del Mundo: Cómo los transgénicos se sacaron de los supermercados/ Independent on Sunday, 9 Julio 2006 Inglaterra
Hace 7 años, cuando el periódico The Independent on Sunday comenzó su campaña para informar sobre los transgénicos, 60 por ciento de los productos en los supermercados contenÃan ingredientes provenientes de transgénicos. Ahora sólo dos productos aún los usan.
Entonces se creÃa que el cultivo de transgénicos en Inglaterra ocurrirÃa en un año. 53 transgénicos esperaban confiadamente su aprobación, pero ni una sola planta transgénica ha sido aprobada, ni plantada en ese paÃs, ni se espera que esto cambie pronto. En su momento parecÃa imposible sacar a los transgénicos de nuestros alimentos, las grandes transnacionales biotecnológicas parecÃan indetenibles: Monsanto, a la cabeza de ellas, parecÃa tenerlo todo para convertirse en la corporación más grande y poderosa del mundo. TenÃa el apoyo total del gobierno de Tony Blair que querÃa hacer de Inglaterra el "Centro Europeo" de la biotecnologÃa. Tanto el gobierno norteamericano como algunas organizaciones cientÃficas británicas lo presionaban para que se avanzara en esta dirección.
El Primer Ministro desechó la opinión pública contra los transgénicos como „llamarada de petate‰ y eso parecÃa ser. En lucha contra los Goliaths de las transnacionales y el gobierno, se unieron un grupo de Davides, desde el PrÃncipe Carlos hasta grupos como Greenpeace, Amigos de la Tierra y la Asociación de Suelos, en lo que parecÃa una causa perdida.
Pero entonces, entró en acción la más poderosa fuerza -hasta entonces ignorada- de los consumidores que al informarles de la posible presencia de transgénicos en sus alimentos, simplemente se negaron a comprarlos. El público logró lo que el Congreso no pudo hacer: lograron detener lo que parecÃa indetenible.
En 1999 se demandó una moratoria de tres años a la siembra de transgénicos, mientras se realizaban mayores investigaciones. Tras un fuerte cabildeo logramos que el secretario de medio ambiente Michael Meacher, convenciera a la industria biotecnológica de aceptar esta moratoria, mientras el gobierno conducÃa estudios. Los experimentos, estaban diseñados para aprobar a los transgénicos. Todos sabÃan que el principal peligro de los transgénicos es que podÃan polinizar plantas silvestres, creando supermalezas, asà que los experimentos ignoraron este tema, enfocándose en el tema relativamente menos importante de los efectos de los herbicidas sobre estas plantas. Todos esperaban que esta treta legal funcionarÃa para permitir la siembra de transgénicos, incluso los ambientalistas que cuestionaron por todos los medios la siembra de estos cultivos modificados genéticamente (Lord Melchett, entonces la cabeza de Greenpeace fue arrestado junto a 20 activistas por arrancar estos cultivos, solo para ser exculpados por un Jurado). Cuando los resultados de estos experimentos fueron publicados se supo que los cultivos transgénicos eran más dañinos a la vida silvestre que los cultivos naturales, incluso con pruebas básicas.
La opinión pública se habÃa turnado contra los transgénicos. Tanto la industria como el gobierno creyeron que esta controversia morirÃa y serÃa olvidada pero estaban equivocados. Al terminar los experimentos, 84 por ciento de consumidores británicos decidieron que NO querÃan comer transgénicos. Las cadenas de supermercados tuvieron que responder a esta demanda y los grandes fabricantes de alimentos tuvieron que renunciar a usarlos. Monsanto cerró sus negocios en cereales en Inglaterra y Europa, y la industria retiró los 53 transgénicos que habÃan creÃdo que obtendrÃan aprobación.
Para ver el artÃculo original de Sujatha Byravan Ph. D. Presidenta del Consejo para una Genética Responsable puede visitar http://www.gene-watch.org <http://www.gene-watch.org/> . Traducción de Greenpeace México.
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Greenpeace Mexico, 22/07/06
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