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El Avance de la Agricultura Ecológica en el Perú

La agricultura respetuosa del medio ambiente tiene miles de años y el Perú tiene el privilegio de haber sido uno de los centros agrícolas más avanzados. Existe un mercado mundial de productos ecológicos creciente. Las ventas mundiales en el año 2007 fueron de 35 mil millones de dólares que representan alrededor del 5% de ventas totales de alimentos.

La agricultura respetuosa del medio ambiente tiene miles de años y el Perú tiene el privilegio de haber sido uno de los centros agrícolas más avanzados. La promoción de una agricultura ecológica moderna en el Perú tiene sólo dos décadas y media, la cual, enriqueciéndose con los conocimientos de la agricultura campesina tradicional ha desarrollado una importante experiencia.

Con alrededor de 40 mil productores ecológicos en 20 regiones, con unas 150 mil hectáreas de cultivo intensivo y 200 mil hectáreas de bosques y pastos naturales certificados como ecológicos, el Perú se ubica en tercer lugar en América Latina. La mayoría de los productores ecológicos tiene menos de tres hectáreas, pero organizados han llegado al mercado internacional donde colocan 160 millones de dólares al año, teniendo además un creciente desarrollo del mercado local formalizado (con certificación) que llega al millón de dólares.

Existen más de 25 años de experiencia en difusión, capacitación, asistencia técnica y certificación de la producción ecológica. Instituciones y organizaciones comprometidas e involucradas como las redes RAE-Red de Agricultura Ecológica del Perú y la RAAA-Red de Acción en Agricultura Alternativa, una Asociación Nacional de Productores Ecológicos-ANPEP con bases regionales y provinciales, un Comité de Organizaciones de productores ecológicos de exportación, seis empresas certificadoras ecológicas trabajando regularmente, Comités de Consumidores Ecológicos en varias ciudades, varias Bioferias y Puntos Justos y Sanos, son logros que sustentan su desarrollo.

Existe un mercado mundial de productos ecológicos creciente. Las ventas mundiales en el año 2007 fueron de 35 mil millones de dólares que representan alrededor del 5% de ventas totales de alimentos.

Pero la oferta aún no cubre la demanda a pesar de los 27 millones de hectáreas certificadas a nivel mundial. La demanda se incrementa por el desarrollo de la conciencia de los consumidores, de un lado, porque están alertas de las consecuencias de la agricultura convencional (contaminación con agroquímicos, problema de las 'vacas locas' e incertidumbre hacia lo modificado genéticamente) y de otro, porque están informándose de los beneficios de la agricultura ecológica al medio ambiente y la salud (inocuidad de lo natural y ecológico, garantía de la certificación, ventajas de los productos con componentes ambientales, exóticos y limpios).

La Ley de Fomento de la AE

Al cabo de tres intentos fallidos en los años 2005, 2006 y 2007, en que el Ejecutivo devolviera al Legislativo hasta tres versiones distintas de la propuesta de Ley, finalmente el Congreso acaba de promulgar el 24 de enero la 'Ley No. 29196 de Promoción de la producción orgánica o ecológica'.

La 'Ley No. 29196 de Promoción de la producción orgánica o ecológica', es lo que se conoce como una ley marco, es decir, un dispositivo general que brinda las condiciones favorables para aspectos más puntuales. Veamos cuáles pueden ser:

El artículo 5 define las competencias de la Dirección General de Promoción Agraria, del SENASA y del INIA. El artículo 9 define las acciones de promoción a ser impulsadas por el MINAG, PRODUCE, INDECOPI, el Ministerio de Relaciones Exteriores, MINCETUR, PROMPEX y APCI. Habría que agregar las del nuevo Ministerio del Ambiente.

Nuestra primera tarea central como movimiento agroecologico será concertar con estos sectores para que puedan llevar adelante las tareas encomendadas. Recordemos que en julio del 2001, cuando se conformó la CONAPO, la mayoría de representantes del estado sabían muy poco o nada sobre la producción ecológica. En siete años la situación ha mejorado pero persiste un gran déficit de información agroecológica y por ende, de capacitación, entre los funcionarios. La RAE, la RAAA y la UNALM deberían organizar cursos y diplomados de agricultura ecológica para llenar los vacíos existentes que lleve a la formación de un grupo estatal de calidad.

El Artículo 8 designa al SENASA como ente competente para autorizar y registrar a los organismos de certificación orgánica que operan en el país. Únicamente los productos certificados por un ente certificador autorizado por el SENASA podrán ser comercializados como "orgánicos/ecológicos" en el país.

Nuestra segunda tarea central como movimiento es lograr que se fortalezca el Sistema Nacional de Fiscalización y Control de la producción orgánica para garantizar los productos en el mercado interno y externo. La meta es la consolidación de una institucionalidad que permita una vigilancia ciudadana a lo largo de toda la cadena: redes agroecológicas (RAE, RAAA, Red de Comercio Justo), organizaciones de productores (ANPE, JNC y otras), organizaciones de consumidores (CCE, ASPEC), certificadoras consolidadas (Bio Latina y todas las extranjeras con sede en Perú), mundo académico y de investigación (SOCLA), autoridades locales y regionales. Esta segunda tarea incluye la implementación de sistemas internos de control fuertes y el desarrollo de sistemas participativos de garantía.

El Artículo 6 crea el Consejo Nacional de Productos Orgánicos (CONAPO), entidad responsable de elaborar el Plan Nacional Concertado para la Promoción y Fomento de la Producción Orgánica, en coordinación con los COREPOS (Consejos Regionales); la organización de éstas estará a cargo de las instancias del sector público de nivel central y regional.

Nuestra tercera tarea principal será impulsar la conformación de las COREPOS en por lo menos 17 regiones en donde exista un fuerte movimiento agroecológico, articulando la institucionalidad agroecológica regional en un solo puño para elaborar los planes regionales que contribuyan al Plan Nacional Concertado y llevarlos adelante. A la par, es imperativo contribuir a la consolidación de la CONAPO como ente asesor y consultivo en producción orgánica, proponiendo políticas y normas adicionales para el fomento de la agricultura ecológica.

El Artículo 10 define los incentivos. Los gobiernos regionales y locales priorizarán su apoyo a la producción orgánica o ecológica en sus planes, programas y proyectos.

Nuestra cuarta tarea central será elaborar propuestas, proyectos e iniciativas para que las autoridades puedan cumplir este mandato. Nuestra labor de formación, asistencia técnica, educación del consumidor, promoción de mercados ecológicos locales, sistemas participativos de garantía y otros deben ser conocidos y recogidos por las autoridades para su financiamiento y ejecución concertada. El Ministerio del Ambiente debería incentivar el valor de los servicios ambientales que ofrecen las chacras ecológicas. Tambien debería tener una posición firme contra el ingreso de los transgénicos al Peru, y ser un impulsor del Peru Agroecológico.

Una quinta tarea central consiste en aprovechar esta nueva situación para favorecer la competitividad de la producción orgánica o ecológica, esto es posicionarla en los mercados, organizar y capacitar la oferta, adquirir fortaleza empresarial, plantearse exigencias tecnológicas sólidas, lograr incluir la producción ecológica como bandera del desarrollo de las regiones, colocar la producción ecológica y los sistemas de producción agraria sostenible en el lenguaje del desarrollo económico y ambiental (incluyendo las oportunidades del comercio exterior con los nuevos tratados) y su efecto en la capitalización y el mejoramiento de los niveles de empleo e ingresos. El movimiento Agroecológico debiera sentirse actor económico y social de primer nivel con mirada de país.

La labor, al cabo de 25 años, debe continuar y quizá con más ahínco. Nuestro incipiente mercado interno evidencia desorden por falta de normatividad y autoridad. Además, es todavía insuficiente la investigación en agricultura ecológica por parte de las ONG, las universidades y los entes responsables del Estado y, no se cuenta con un sistema de extensión y capacitación a agricultores en agricultura ecológica. Sumemos a lo anterior, los fuertes intereses de las transnacionales de mantener sus mercados de agroquímicos y semillas transgénicas (insumos prohibidos en la producción ecológica) y las prácticas no éticas e inescrupulosas de algunos actores, que se manifiestan en compras subvaluadas a los agricultores y la venta de productos con calificación de 'orgánicos' cuando no lo son.

Finalmente, nuestra mayor tarea seguirá siendo al interior de nuestro propio movimiento ecologista, buscando actuar en forma coordinada y concertada, sabiendo identificar las tareas primordiales y reconociéndonos y actuando como aliados. En pocas palabras, buscando un ejercicio maduro de nuestros intereses particulares que nos lleve a alcanzar lo mejor para el colectivo en su conjunto.

Fernando Alvarado de la Fuente es Presidente Centro IDEAS; Vicepresidente RAE Perú.