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Certificado y sello para los ecológicos

Muchas personas asocian los productos orgánicos con una dieta vegetariana y no es lo mismo. "Uno puede comer lo que quiera, desde una bandeja paisa hasta una pizza o carne de cerdo siempre y cuando todo tenga origen orgánico, a diferencia de los vegetarianos que eliminan todo lo animal", comenta Alexander von Loebell.

Hace muchos años el país produce café, caña de azúcar y palma para aceite de manera orgánica especialmente para exportación. Pero cada vez hay más productos de consumo interno como frutas, verduras y aromáticas especialmente. La producción de cárnicos no es alta, se han hecho algunos intentos con conejos y cerdos. Producción en forma hay de carne de búfalo y de pescados como la mojarra y la cachama.

Tampoco hay tanto proveedores, por lo que las mismas cadenas de supermercados fomentan entre los cultivadores este tipo de siembras. "Con Fedepapa agrupamos a 700 familias de Pasto que nunca habían vendido en Bogotá", comenta Gregoire Kaufman, director de marcancías de Carrefour.

RECONOCER
A simple vista un desprevenido consumidor no diferencia entre un producto orgánico y otro que no lo es. En lo que debe fijarse es que en su empaque diga que es un producto certificado como orgánico.

En el país existen nueve certificadoras registradas ante la Superintendencia de Industria y Comercio. Ellas velan porque la producción, empacado, etiquetado, almacenamiento, certificación y comercialización se realice según las normas establecidas por el Ministerio de Agricultura, que también creó el Sello de Alimento Ecológico, ante la cada vez mayor demanda de estos productos.

Lo principal es que no se usen agroquímicos. Si en esa tierra se han usado, hay que dejar pasar por lo menos dos años antes de sembrar e ir adecuándola. La prevención de plagas y la fertilización se hace con productos orgánicos como el humus y compost.

"Antes básicamente se certificaba sólo café. Ahora casi a diario llegan empresas o fincas buscando certificación para hortalizas, frutas y aromáticas", dice Sandra Restrepo de la certificadora BCS.

No sólo ahí se nota el auge de este mercado que puede estar creciendo a un 30 por ciento anual o más. Hace tres años, sólo había cuatro certificadoras, ahora ya son nueve. "Llegaron empresas extranjeras que vieron que este nicho del mercado está creciendo aquí y para exportar", agrega Adriana Bermúdez, de la Certificadora Colombiana Internacional.