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El Nuevo Miedo: Nanofobia

Al tratarse de productos de belleza, a algunos defensores del consumidor les preocupa que las nanopartículas dinámicas puedan representar riesgos para la piel o, si penetran en la dermis, para otras partes del cuerpo

Suena como un argumento sacado de una novela de ciencia ficción: las compañías de productos para el aseo personal crean nuevas cremas y lociones con lo último de la tecnología, conteniendo minúsculos componentes diseñados para funcionar de manera más efectiva. Sin embargo, de acuerdo con una nota de The New York Times, dichos minúsculos bloques de construcción tienen un inconveniente: la capacidad de penetrar en la piel, deambular por el cuerpo y acumularse en órganos como el hígado.

Desde hace tiempo, los humanos viven temerosos de dichos escenarios de pesadilla en los que enjambres de diminutas criaturas los atacan.

Alfred Hitchcock imaginó parvadas de pájaros amenazadores en Los Pájaros, y en la cinta Aracnofobia, de 1990, una araña asesina llega a Estados Unidos a atacar y multiplicarse.

Y ahora llega la nanofobia, el temor a que los minúsculos componentes desarrollados a nanoescala -de 100 nanometros o menos- puedan deambular sin control dentro del cuerpo. Un cabello humano, por ejemplo, tiene un diámetro de 50 mil a 100 mil nanómetros.

Una nanopartícula de dióxido de titanio en un bloqueador solar puede ser hasta de 15 nanómetros. (Un nanómetro equivale a una billonésima parte de un metro).

"Entre más pequeña sea la partícula, más lejos podrá viajar a través del tejido, hacia las vías respiratorias o los vasos sanguíneos", señaló el doctor Adnan Nasir, profesor adjunto de dermatología en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. "Especialmente si las nanopartículas son indestructibles y se acumulan y no se metabolizan, si se acumulan en los órganos, éstos podrían presentar fallas".

De hecho, a algunos doctores, científicos y defensores del consumidor, les preocupa que muchas industrias estén adoptando el uso de la nanotecnología sin estudios que establezcan si la ingesta, inhalación o penetración dérmica regular de dichas partículas representa un peligro de salud o para el ambiente.

Los productos para el cuidado personal simplemente son el ejemplo más cercano.

La gente de hecho ya está expuesta a las nanopartículas. Las estufas y hornos tostadores emiten partículas ultrafinas de dos a 30 nanómetros, de acuerdo con el National Institute of Standards and Technology (instituto nacional de estándares y tecnología); los investigadores reportaron el mes pasado que el contacto a largo plazo con dichos electrodomésticos podría constituir una importante exposición a las nanopartículas más diminutas.

Varios productos ya utilizan materiales desarrollados con nanotecnología. Existen los nanopantalones resistentes a las manchas cuyos textiles contienen hebras que repelen la grasa y la suciedad, y las nanobicicletas hechas con nanotubos de carbono que son más ligeras y resistentes que las bicicletas comunes de acero.

Y en cremas y lociones, el uso de los nanocomponentes puede ayudar a crear un efecto cosméticamente más elegante, como uniformidad o facilidad para aplicarlas.

Sin embargo, al tratarse de productos de belleza, a algunos defensores del consumidor les preocupa que las nanopartículas dinámicas puedan representar riesgos para la piel o, si penetran la piel, para otras partes del cuerpo. Y hasta ahora, los bronceadores minerales son los han generado una mayor controversia.

"Sustancias que son perfectamente benignas en su forma original, pueden ser tóxicas a nanoescala", advirtió Michael Hansen, científico de Consumers Union, la compañía responsable de los Reportes del Consumidor. "Dado que son tan pequeñas, pueden llegar a lugares en el cuerpo que nunca antes hubiéramos imaginado".

No obstante, también está la opinión de la gente de la industria, la cual asegura que "la piel es una barrera sumamente efectiva".

De hecho, algunos investigadores del campo de la nanotecnología señalaron que es ilógico asumir que un componente nanotecnológico representa un riesgo inherentemente mayor que un componente de mayores dimensiones. Además, algunos argumentan que los cosméticos pueden llegar a contener moléculas incluso más pequeñas que los nanomateriales.

"Cuando comenzó todo esto de la nanotecnología todo era nano, hasta el iPod nano", dijo Hansen del Consumers Union. "Pero ahora que han surgido todas esas preocupaciones, la gente no sabe si la palabra nano es sinónimo de algo peligroso". (Traducción: Mariana Toledo)