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Los créditos fueron entregados para sustitución de cultivos ilícitos, particularmente para palma africana.
Sin saberlo, Estados Unidos terminó dándole dinero a dos empresas en Colombia cuyos propietarios ocultos eran paramilitares y presuntos narcotraficantes.
Entre ellos
está Carlos Mario Jiménez, 'Macaco', hoy preso en una cárcel de
Washington y al que se le atribuyen más de 4 mil asesinatos.
La
revelación la hizo este fin de semana el diario The Nation, con
información que fue corroborada por el propio Departamento de Estado.
Según
The Nation, en el 2004 USAID (Agencia de E.U. para el Desarrollo
Internacional), otorgó 161.000 dólares a Coproagrosur, una empresa
radicada en Simití (Bolívar) que se dedica al cultivo de palma
africana. La partida estaba incluida en los programas de apoyo a la
sustitución de cultivos de coca.
Por eso, la sorpresa fue total cuando
'Macaco' ofreció Coproagrosur como reparación a las víctimas de los
paras del Sur de Bolívar. Incluso, el 12 de marzo pasado un magistrado
de control de garantías dictó medida cautelar sobre su sede, que tiene
1.415 hectáreas y está próxima a ser incautado con fines de extinción
de dominio.
El 14 de mayo
pasado la Unidad de Justicia y Paz convocó a una audiencia pública para
toda las personas que se crean con derecho a los bienes de 'Macaco', en
particular asociados con Coproagrosur. (Ver facsímil).
De acuerdo con el Departamento de Estado,
el nombre de 'Macaco' (Carlos Mario Jiménez) no figuraba como
accionista cuando se aprobó y giró la plata. "Se obró con
transparencia. Pero obviamente esto quiere decir que debemos tener más
cuidado al otorgar este tipo de créditos", le dijo a EL TIEMPO una
fuente del Gobierno de E.U.
"El crédito, pagado con fondos del Plan
Colombia, parece haber puesto dólares para la lucha contra las drogas
en manos de notables paramilitares y narcotraficantes, una posible
violación a leyes federales (pues) los 'paras' están en la lista de 'Organizaciones Terroristas' del Departamento de Estado", dice la publicación.
The Nation sostiene que USAID otorgó otro
crédito de 650.000 dólares a Gradesa, dedicada al procesamiento de
aceite de palma y que tiene entre sus socios a personas "con supuestos
vínculos con los paramilitares en su junta directiva" El diario
afirma, además, que la agencia estuvo a punto de conceder un
desembolso a Urapalma, empresa que, dice, también ha sido cuestionada.
Entre los dueños de Gradesa aparecen Antonio Nel y Carlos Alberto Zúñiga Caballero, a quienes la Fiscalía les incautó el 50 por ciento de las acciones de la empresa. Desde hace tres años la Dirección Nacional de Estupefacientes administra ese porcentaje.
Los Zúñiga son investigados por los delitos de concierto para delinquir, usurpación de tierras y desplazamiento forzado de comunidades negras de Curvaradó y Jiguamiandó, en el Bajo Atrato chocoano. Los dos eran familiares de María Fernando Zúñiga, ex presidente de Fiduagraria, quien salió en medio de un escándalo en septiembre del año pasado. The Nation dice que, además, hay dos socios de Gradesa con antecedentes de narcos.
El crédito a Urapalma, empresa en la que
también aparecen como socios los Zúñiga, nunca se efectuó pues la
documentación requerida estaba incompleta.
Desde que comenzó el Plan Colombia E.U., ha invertido en promedio unos 75 millones de dólares anuales en programas de desarrollo alternativo con lo que se busca alejar a los campesinos de la siembre de coca. Entre ellos, la siembra de palma africana, donde se han gastado unos 20 millones. Washington insiste en que es un buen programa y que el proceso de selección es "muy riguroso" para evitar que se beneficien personas que no son los propietarios legítimos de la tierra o poseen un pasado criminal.
SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
