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Como peces en el agua

Hoy día es normal incluir los distintos aspectos de la crisis global en cualquier conversación. Afortunadamente, cada vez más las soluciones a dichas crisis ocupan su lugar en esa misma conversación.

Por ejemplo, con respecto al tema de escasez mundial de agua dulce, en principio el desempeño de la agricultura parece formar parte del problema, al utilizar cerca del 70% de las reservas mundiales de agua potable.

Sin embargo, existen innovaciones tecnológicas agrícolas que están disminuyendo esa cifra - entre ellas, la técnica de hidroponía y la más reciente acuaponía.

Estos dos sistemas de producción vegetal comparten varios rasgos, siendo uno de ellos el reciclaje del agua. Mientras la hidroponía ha sido establecida como método rentable de producción agrícola hace tiempo, la acuaponía es más novedosa, contando con tantas estaciones de experimentación como operaciones comerciales.

Por otra parte, el interés del sector comercial en la acuaponía está creciendo debido a la necesidad de conservar agua y a la posibilidad de producir, no sólo hortalizas frescas, sino una fuente de proteína.



Copiando a la Naturaleza La acuaponía es un sistema simbiótico que combina las técnicas de acuacultura con el cultivo hidropónico de plantas. No es algo inventado por los humanos - de hecho, es la manera natural en la cual se limpia todo cuerpo de agua dulce en el mundo. Los efluentes de los peces son convertidos en nutrientes en virtud de la actividad microbiana. Estos nutrientes son aprovechados por las plantas que comparten el agua, y al consumir los nutrientes, éstas a su vez purifican el agua para los peces.

Al emplear este ciclo en un ambiente controlado con fines agrícolas, se emplea mucha menos agua que en la agricultura tradicional, se elimina en general la necesidad de usar fertilizantes sintéticos, plaguicidas y herbicidas, y es posible cosechar dos tipos de productos de alta calidad.

Ahora que los elementos básicos de un sistema exitoso de acuaponía han sido bien establecidos, el desarrollo del sector se enfoca en optimizar cada uno de éstos e ir adaptándolos al tamaño de la operación, el clima, los recursos disponibles y el tipo de cultivo y especie piscícola.

La creciente popularidad del sistema acuapónico se materializó el pasado octubre 2008 durante el 1er Congreso Internacional de Acuaponía, que se celebró en Guadalajara, Jal. con ponentes procedentes de México, Islas Vírgenes, Australia, varias universidades de EUA, Canadá, el Caribe y Nueva Zelanda, entre otros lugares. Entre los temas cubiertos se incluyeron principios de recirculación, tendencias e innovaciones en componentes hidropónicos y sistemas de biofiltración, desarrollo de sistemas acuapónicos comerciales y puntos críticos para el buen funcionamiento de un sistema acuapónico.

Líneas de investigación • Biomasa y sinergia. En una estación experimental del Centro para la Agricultura en Ambiente Controlado (CEAC, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Arizona, EUA, los productos finales del sistema orgánico consisten en la utilización del pez Tilapia y siete tipos de lechuga. Los tres objetivos más importantes del estudio son: 1) Cuantificar la cantidad total de biomasa (piscícola y vegetal) que puede ser cultivada por cada gramo de alimentación para los peces en un sistema acuapónico, y desarrollar la proporción peces/plantas, 2) Monitorear y controlar la química del agua y el flujo de los nutrientes en un sistema acuapónico para llegar a una cosecha óptima, y 3) Determinar las relaciones sinérgicas entre los componentes físicos, biológicos y químicos en un sistema de acuaponía.

Los investigadores, entre ellos el estudiante de posgrado Jason Licamele y el Dr. Kevin Fitzsimmons, reportan una cosecha orgánica abundante de lechuga. Al iniciar otro ciclo con este modelo, su objetivo es perfeccionarlo e introducir otros tipos de hortalizas y frutas, entre ellos albahaca y otras hierbas, fresa, tomate, pepino y pimientos. La meta es cultivarlos simultáneamente, de manera totalmente orgánica, para producir hortalizas de máxima calidad.

• Reutilización de agua fértil. La misma universidad está experimentando con usar las aguas de las peceras como fertilizantes para cultivos en suelo en el país caribeño de Guyana. Según Licamele y Fitzsimmons, la demanda para una industria y la alta disponibilidad de agua en Guyana convierten a esta región en candidato ideal para el proyecto, el cual consiste en utilizar agua de lagunas piscícolas para fertilizar cultivos en campo abierto. Hasta ahora han tenido mucho éxito, y despertado el interés de la población local. Según los investigadores, esta manera de emplear el agua piscícola tan rica en nutrientes, resulta mucho menos costoso que instalar un sistema de acuaponía completo. Así que provee a los que ya cultivan hortalizas y frutas, una piscifactoría y también una manera de conservar agua.

Este método permite el crecimiento de alga en la superficie de las lagunas para alimentar a los peces más pequeños, aunque ésta debe ser controlada para evitar la invasión de plagas que perjudicaría a los peces.

• Integración agrícola a medida. En el Centro de Estudios Superiores del Estado de Sonora (CESUES), el Profesor Manuel Martín Mariscal Lagarda ha estado investigando la integración agrícola/acuacultural desde 2005, produciendo lechuga, tomate, pepino europeo y forraje con los efluentes del pez tilapia.

Utilizan tanques rectangulares con forro para los peces, y de allí el agua va directamente a las plantas. Sólo una porción del agua es reciclada. Según dijo uno de los investigadores, Julio Sánchez López Aldan, en la hidroponía las plantas ingieren elementos puros, tales como nitrógeno, fósforo, potasio o hierro. Sin embargo, en la acuaponía son los desechos de los peces los que contienen nitratos, nitritos, fósforo y potasio en forma de fosfato o tal vez hidróxido de potasio. Así la planta va tomando lo que necesita.

• Densidad piscícola óptima. Cruzando el Golfo de California, en el Centro de Investigación Científica y Educación Superior (CICESE) de Ensenada, B.C., el Dr. Manuel Segovia Quintero y sus estudiantes desarrollan un experimento en el cual utilizan efluentes de un sistema recirculante de acuacultura (RAS, por sus siglas en inglés) para cultivar tilapia con fresa.

Durante el estudio, se mide la densidad de los peces, la temperatura del agua piscícola y vegetal, la tasa de crecimiento de ambos cultivos y los niveles de nutrientes, para determinar la relación óptima entre la densidad de la población de tilapia frente al número de plantas de fresa.

• Extracción de amoníaco sin filtro. Viajando hacia el sur, encontramos al Dr. Manuel García-Ulloa en la Universidad Autónoma de Guadalajara, quien desarrolla experimentos con los efluentes de tilapia desde el año 2001. Los desechos pasan por las camas de arena-grava con plantas de pepino y tomate, con el fin de estudia la eficacia de la extracción del amoníaco por éstas. No se usa ningún filtro anterior a este paso.