Transgénicos: CientÃficos piden moratoria inmediata (03/05/2007)
Un estudio de la propia transnacional Monsanto puso en evidencia la toxicidad hepática y renal del maÃz transgénico MON 863 sobre las ratas. Los resultados de esta investigación se mantuvieron ocultos hasta marzo de 2007, luego que Greenpeace Alemania ganó una demanda judicial que obligó a Monsanto a entregar la información, la cual fue nuevamente procesada y reevaluada por un grupo de expertos de la Universidad de CAEN y del Comité de Investigación e Información Independiente sobre IngenierÃa Genética (CRIIGEN). Es primera vez que un estudio cientÃfico demuestra el daño que ocasiona en órganos internos un producto transgénico autorizado para consumo humano y animal. El MON 863 ha sido autorizado para los mercados de Australia, Canadá, China, Japón, México, Filipinas y EE.UU., además de la Unión Eeuropea.
Greenpeace y CRIIGEN piden una moratoria inmediata no sólo para éste, sino para todos los cultivos transgénicos.
El cientÃfico francés Dominique Cellier, miembro del consejo cientÃfico de CRIIGEN e investigador de la Universidad de Rouen, dio a conocer los resultados de la investigación que fue publicada en la revista cientÃfica “Archives of Environmental Contamination and Toxicology�?. Por ese motivo fue entrevistado por la revista francesa “Rouge�?.
¿Puede explicar cómo el CRIIGEN ha realizado este estudio sobre el maÃz MON863?
Se trata del estudio de un maÃz que fabrica su propio insecticida, con la finalidad de luchar contra un coleóptero muy peligroso para la planta. Ese maÃz fue autorizado por la Comisión Europea en 2005 para el consumo animal y en 2006 para la alimentación humana. Monsanto habÃa presentado una petición el 2003, realizando sus propios tests de toxicidad. La transnacional solicitaba que sus estudios se mantuvieran en forma confidencial, argumentando el secreto industrial. Pero en Alemania, Greenpeace interpuso una demanda y ganó la apelación obteniendo acceso a los datos del estudio. Luego, esta organización ambientalista pidió a Criigen una “contraespertise�? (contraevaluación) de la investigación. Tuvimos que tomar los datos tal como fueron proporcionados por Monsanto. Es decir, no fuimos nosotros los que hicimos el estudio, ni recopilamos los datos. Monsanto nos puso toda clase de obstáculos, pero tuvo que entregar 1.139 páginas de cifras que fue necesario comprender, verificar y recalcular.
¿Cuáles son las conclusiones de esta “contraespertise�??
Por primera vez en el mundo, un estudio sobre los peligros para la salud de un maÃz transgénico autorizado para su consumo muestra signos de toxicidad hepática y renal. Las ratas alimentadas con ese maÃz presentan signos de toxicidad suficientes para decir que el maÃz no es apto para el consumo. Las hembras tienen tendencia a engordar y sus hÃgados engordan más aún en relación con el peso del cuerpo. En cambio, los machos tienen tendencia a adelgazar y el peso relativo de sus riñones disminuye. Por otra parte, una serie de parámetros bioquÃmicos, hematológicos, hematológico-urinarios son afectados por el consumo de OGM. Hemos puesto en evidencia que los dos órganos más afectados son los de toxificación: los riñones y el hÃgado.
¿Cuáles son las primeras consecuencias de las conclusiones de su “contraespertise�? divulgadas recientemente por los medios?
Desde la conferencia de prensa del 13 de marzo de 2007 en BerlÃn, recibimos un apoyo muy importante de investigadores que reconocen el trabajo y, sobre todo, nuestro planteamiento de cientÃficos “ciudadanos�?. Hay que decir que en Francia los financiamientos para la investigación pasan ahora por la Agencia Nacional de la Investigación (ANR) que privilegia los contactos y apoyos industriales. ¿Cómo es posible, en esas condiciones, asegurar la independencia de un estudio sobre la toxicidad del maÃz MON 863? Lo que está en juego es la independencia de la investigación.
Es aún demasiado pronto para medir las consecuencias de nuestra contraespertise. Las autoridades europeas, la Agencia Europea de la Seguridad Alimentaria, la Comisión de Inteligencia Biomolecular y la Agencia de Seguridad Sanitaria de los Alimentos, dependiente del Ministerio de Agricultura de Francia, tienen ahora el deber de reaccionar, porque ellas participaron en las diferentes autorizaciones.
En cuanto a la industria Monsanto, si ese maÃz es declarado no apto para el consumo, serán los intereses del director los que sean cuestionados. La puesta a punto de un OGM cuesta muy caro (200 a 400 millones de dólares) y los consejos de administración de todas esas firmas agroalimentarias quieren recuperar lo más rápido posible su inversión�?.
Según usted, ¿qué medidas habrÃa que tomar a corto y largo plazo?
Los signos de toxicidad puestos en evidencia por nuestro estudio muestran que ese maÃz debe ser retirado inmediatamente del comercio. Es imposible decir hoy, sobre la base del estudio de Monsanto, si el MON 863 es tóxico ni que tipo de patologÃa es posible que se desarrolle. La única decisión que deben tomar las autoridades, en interés de la población, deberÃa ser retirar el MON 863 y repetir el estudio por un perÃodo más largo, incluyendo hembras embarazadas y su descendencia, asà como la medición y el estudio de los parámetros hormonales. Por cierto que este nuevo estudio deberá rehacerse de manera independiente de la empresa. De hecho, la casi totalidad de los OGM cultivados a campo abierto sobre el planeta (102 millones de hás. en 2006) son plantas que producen un insecticida (como el MON 863, el MON 810) o toleran un herbicida (como el Roundup), o tienen las dos propiedades. En el primer caso, son plantas con plaguicidas. Las pruebas más rigurosas que deben hacerse al MON 863 también tienen que aplicarse a cada uno de los OGM destinados al cultivo al aire libre para alimentación humana y animal. Entre tanto, una moratoria inmediata debe imponerse al conjunto de plantas OGM.
Fuente: Entrevista realizada por Frida Fuego, “Rouge�? Nº 2199 /29 marzo 2007.
www.lcr-rouge.org/article.php3?id_article=5616) / Página CRIIGEN
www.criigen.org/index.php?option=com_frontpage&Itemid=1 / Página de publicación:
www.springerlink.com/content/100119/
