Recorrer algunas de las instalaciones de la Empresa ApÃcola de La Habana es asomarse a un campo económico cuyas posibilidades se han visto frenadas –e incluso han retrocedido- a lo largo de varios años, como consecuencia de no contar con una base organizativa estable y una polÃtica de coordinación sistemática entre los organismos vinculados a la Agricultura, a todo lo cual se suman las adversidades de la Naturaleza.
Hoy, la tonelada de miel en el mercado internacional alcanza un precio de unos 2 000 dólares; sin embargo, este territorio que, en 1983 acumuló más de 800 toneladas del alimenticio y medicinal producto, tuvo que conformarse el pasado año con 270 toneladas, y sus aspiraciones para el presente -hay señales y perspectivas de crecimiento- no van más allá de las 300.
Fue el propio director de la entidad, ingeniero Miguel Angel Arregui MartÃnez, quien nos dio una imagen de la situación actual y las proyecciones de las siete UBPC y 35 productores campesinos dedicados a esta actividad: "Para el primer trimestre de 2007 –dijo- habÃamos planificado la obtención de 83 toneladas de miel, y realmente logramos 137,5.
"Esa lÃnea de ascenso depende de diferentes fenómenos; si la sequÃa se prolonga, las abejas pueden bajar su rendimiento, como resultado del agotamiento de la fuente alimentaria natural; y si nos ataca algún huracán, la flora melÃfera desaparece durante un largo tiempo, y consecuentemente, las aladas obreras tienen que ser alimentadas de manera artificial, lo cual limita su capacidad productiva".
En su opinión, estos animalitos demandan un manejo especial. Cuando la sequÃa y otros fenómenos impiden la presencia de flores para que las incansables viajeras se alimenten, no se puede perder tiempo; hay que buscar azúcar y otros recursos complementarios.
Es indispensable mantener las cajas o casas apÃcolas limpias de impurezas, y reducir al mÃnimo posible la presencia de zánganos, cuyo nombre es sinónimo de vividores o comedores del pan de los demás; se impone estar alertas ante los sÃntomas de enfermedades, y vigilar que no haya elementos antibióticos en ninguna actividad de conservación; el agua para hacer los jarabes alimenticios debe ser hervida.
El administrador de la Carlos J. Finlay asegura para crecer de manera sistemática en la producción de miel, es obligado sembrar plantas melÃferas, de la misma manera que hacen los productores de cultivos varios para que no falten las viandas, hortalizas y los granos, lo cual no es tarea únicamente de los apicultores, sino también de todos los organismos vinculados a la agricultura y la ganaderÃa.
LAS REINAS PUEDEN RESPONDER
A pesar de los estragos ocasionados por el huracán Charley en el criadero de reinas de Bauta, hoy está despejada la lÃnea de crecimiento de las jefas de colmena, pues además de haberse recuperado las instalaciones bautenses, los apicultores habaneros cuentan en San José de las Lajas con un fuerte bastión de crianza. Allà está el criadero Débora, con 200 núcleos de formación de reinas, dirigido por Alexis Toledo; de allà salen mensualmente 200 lÃderes cuyos destinatarios son las colmenas de siete UBPC y de los 35 productores privados anteriormente referidos.
Según lo expresado por Alexis, hasta el momento el propósito es que los dos criaderos de La Habana cubran las necesidades de reinas de las 7 249 colmenas existentes en el territorio, pero se crean condiciones para servir a cualquier rincón del paÃs, y no se descarta la exportación.
Dispositivos para Continuar
En la actualidad, la Empresa ApÃcola de La Habana se apoya en el concurso de los 69 trabajadores de las siete UBPC, nueve compañeros encargados de la atención a los criaderos y el aporte de los 35 productores del sector cooperativo y campesino.
Sin duda alguna, Remigio Reyes Herrera, administrador de la UBPC Carlos J. Finlay, de San José de las Lajas, es uno de los productores con autoridad suficiente para hablar sobre el camino de La Habana en la producción de abeja.
"Yo llevo –dijo- 26 años luchando con las abejas, a partir de una colmenita que tuvo mi papá, y creo que la provincia tiene condiciones para volver a ser lo que fue, si se trabaja de forma más coordinada y con visión de futuro.
"Nosotros somos seis trabajadores en la UBPC, de ellos tres son mujeres, y el pasado año entregamos, a partir de 38 apiarios, 39 toneladas de miel con un rendimiento promedio de 66,3 kilogramos por colmena, cuando la media nacional era de 50".
Sobre cómo logró el más alto rendimiento de la Empresa -esta llegó a 45 toneladas-, Remigio explicó: "Es verdad que esta provincia es de las menos forestadas de la Isla, que la baten huracanes arrasadores de la flora melÃfera y sufre de largas sequÃas, pero si se trabaja con más dedicación, eficacia y control, se pueden acumular mayores volúmenes".
Precisó que el método de ubicación vertical de las colmenas (agrupamiento de tres o cuatro cajas, una sobre otras) es mucho más efectivo que el de desarrollo horizontal (una colmena a continuación de la otra).
Fuerza técnica y trabajadores en general
Desde el punto de vista de la fuerza técnica, las unidades habaneras todavÃa reclaman fortalecerse más; de acuerdo con los requerimientos, es necesario que en cada UBPC haya, por lo menos, un técnico medio en veterinaria; en estos momentos solo tres de las siete unidades aparecen con tales beneficios.
En opinión de Alexis, no se trata de un problema de dinero, porque tanto los obreros simples como los calificados tienen sustanciales ingresos en moneda nacional y en divisa; "Lo que sucede –expresó- es una situación psicológica: los muchachos respetan las picadas de las abejas," y al respecto agregó: "todo es acostumbrarse y perder el miedo, pues yo tengo compañeros que trabajan las colmenas sin el velo y hasta sin camisa, aunque disponen de todo ello".
Enemigos por desaparecer
Para el Director de la Empresa ApÃcola, La Habana tiene algunos enemigos que deben desaparecer para que la miel aumente sin dificultades. "Nuestro primer enemigo – enfatizó –es la candela; donde quiera que aparece un fuego se acaba con la comida de las abejas y esto sucede de un extremó a otro de la provincia ".
Otro punto importante planteado por Miguel Angel, es la necesidad de una más amplia polÃtica de forestación y que en ese contexto se le preste atención especial a las plantas melÃferas, las cuales todavÃa no están consideras como algo vital para reforzar una fuente de divisas como es la miel, y también lo son la cera, el propóleos y el polen.
