Sin maÃz no hay paÃs ¡pon a México en tu boca! Las organizaciones, que promueven la Campaña Nacional en Defensa de la SoberanÃa Alimentaria y la Reactivación del Campo Mexicano se opone a la liberación del maÃz transgénico en México y a la cooptación de algunas organizaciones campesinas a manos de Monsanto
BoletÃn de prensa 16 de julio de 2007 de AMAP, CONOC, CNPA, ANPAP-El Barzón, GEA y GREENPEACE
El campo mexicano no debe ser tierra de cultivo para el maÃz transgénico como lo promueve la empresa Monsanto, señalaron las organizaciones Alianza Mexicana por la Autodeterminación de los Pueblos (AMAP), el Consejo Nacional de Organizaciones Campesinas, (CONOC) (1), la Coordinadora Nacional Plan de Ayala, la Alianza Nacional de Productores Agropecuarios y Pesqueros (ANAPAP- El Barzón), el Grupo de Estudios Ambientales (GEA), la Alianza Mexicana por la Autodeterminación de los Pueblos y Greenpeace.
Las organizaciones, que promueven la Campaña Nacional en Defensa de la SoberanÃa Alimentaria y la Reactivación del Campo Mexicano se opone a la liberación del maÃz transgénico en México y a la cooptación de algunas organizaciones campesinas a manos de Monsanto.
Es importante destacar que el 18 de abril la Confederación Nacional de Productores AgrÃcolas de MaÃz de México (CNPAMM), filial de la Confederación Nacional Campesina (CNC) y la trasnacional Monsanto firmaron un convenio con el cual buscan abrir este mismo año el camino a la experimentación de maÃces modificados genéticamente en campos abiertos en el norte de la República.
Asimismo, el acuerdo pretende la creación de un "fondo para desarrollar el proyecto maestro de maÃces mexicanos", que comprometerÃa recursos económicos y "en especie" tanto públicos, como de Monsanto y de la CNPAMM, aun cuando no han brindado detalles respecto de las aportaciones. Este fondo aparentemente serÃa para preservar libres de maÃces transgénicos a varios estados de la República y para fortalecer bancos de germoplasma del maÃz.
Es preocupante que la ingenuidad de la CNPAMM-CNC, al firmar este convenio discrecional sin mostrarlo ni consultarlo con otras organizaciones y sin difundir sus detalles precisos a la opinión pública, siendo que se trata de un convenio que afecta un bien público, el maÃz. La inquietud se incrementa cuando se conoce que este convenio se firmó con una empresa como Monsanto - que obtiene ventas anuales de 7 mil millones de dólares en el orbe, que es lÃder mundial en la tecnologÃa de transgénicos y que intenta a toda costa que estas semillas ganen mayores espacios en los mercados mundiales- quiera proteger desinteresadamente las variedades nativas de maÃz mexicano.
Sobre todo cuando sabemos que es imposible la coexistencia de cultivos transgénicos con maÃces nativos, debido a que los primeros contaminan los segundos -les trasladan caracterÃsticas genéticas--, y que la introducción comercial de maÃces modificados, que será el paso siguiente a la experimentación en campo, traerá consecuencias irreversibles.
El riesgo de contaminación quedó evidenciado en 2001 cuando se encontró presencia de maÃz transgénico en campos de Oaxaca, y hace apenas unas semanas fue detectado también en campos de las delegaciones Magdalena Contreras y Milpa Alta del Distrito Federal.
Esta contaminación -que ha ocurrido en muchas otras zonas del paÃs-se dio debido presuntamente por desvÃo de maÃz transgénico que se internó en México para uso pecuario, y es por tanto previsible que dar el paso a la siembra experimental de este grano y luego a la comercial propiciará una contaminación masiva y un daño generalizado a las razas criollas.
Atentar contra la supervivencia de los maÃces criollos genera un riesgo de erosión genética, de pérdida de una riqueza natural de la humanidad, además de que propicia la desaparición o un daño fuerte en el tejido social y cultural donde florece la diversidad genética del cultivo, asà como la destrucción del acervo de conocimientos relacionados con el uso y destino de las semillas en cuestión (2).
En declaraciones publicadas en varios medios el 9 de julio, los dirigentes de la CNC, Cruz López Aguilar, y de la CNPAMM, Carlos Salazar "aseveraron que las siembras experimentales de maÃz transgénico no serán una amenaza para México si se cumple con el Protocolo de Cartagena y la Ley Federal de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados" (3).
Sin embargo dicha ley aún carece de reglamento y de un régimen especial de protección del maÃz, requisitos indispensables previos a cualquier decisión sobre la experimentación del grano modificado.
No queremos que nuestras semillas se conserven en laboratorio, convirtiéndose en objeto de museo. Para que México alcance su verdadera soberanÃa alimentaria y haga del desarrollo rural un factor de progreso nacional, es necesario seguir cultivando y consumiendo el maÃz con toda su diversidad de granos.
Es indispensable no convertirnos en un paÃs monoproductor y dependendiente de tecnologÃas externas. Nuestro paÃs debe fomentar el mejoramiento de las distintas variedades de maÃz presentes en las regiones maiceras y promover su consumo diferenciado, de tal forma que realmente se favorezca a los campesinos mexicanos y se reafirme nuestro derecho a la alimentación, elemento esencial de la soberanÃa y seguridad nacional.
Notas:
1 Consejo Nacional de Organizaciones Campesinas: AMUCSS, ANEC, CEPCO, CNOC, FCDCH, MAÃ?Z, RED MOCAF, UNOFOC.
2 "Un México para todos" Fundación para la Democracia y Fundación Arturo Rosenblueth. México 2005.
3 La Jornada
BoletÃn de maÃz, transgénicos y consumidores
No. 0725, 23 de julio, 2007. / Resumen semanal preparado por Greenpeace México.
