La biologÃa sintética es un nuevo rubro cientÃfico e industrial, cuyo objetivo es crear formas de vida artificiales para cumplir tareas a gusto del diseñador. No satisfechos con los problemas creados con los transgénicos -seres vivos a los que se insertan genes de otras especies-, ahora se trata de construir organismos vivos desde cero, diseñados a la carta, a partir de la fabricación de módulos de ADN artificial, programados para en-samblarse unos con otros. No es ciencia ficción, sino una realidad que se está desarrollando más allá de todo control social y responsabilidad ética.
Según una investigación del Grupo ETC, existen por lo menos 39 empresas, con financiamiento privado y público -incluidos ejércitos-, que se dedican a fabricar ADN artificial o partes de éste. Codon Devices (Cambridge, Massachussets), por ejemplo, fue fundada este año por investigadores de universidades públicas y empresas. Ofrece trozos de ADN sintetizado, que los compradores pueden ensamblar según lo que quieran construir.
Diferentes grupos de investigadores han sintetizado virus completos: bacteriófagos, virus de la polio y otros. Recientemente reconstruyeron el virus que provocó la epidemia de influenza española en 1918. Aunque los "avances" son rápidos, los cientÃficos están lejos de controlar todo lo que sucede en estos procesos. Los seres vivos creados artificialmente actúan muchas veces de manera inexplicable para ellos. La vida, pese a los esfuerzos de estos cientÃficos, no se puede reducir a ladrillos ensamblables ni a programas de computación.
En 2004 la revista Nature afirmaba en un editorial: "Si de hecho los biólogos están en el umbral de sintetizar nuevas formas de vida [entonces ya lo habÃan hecho], las posibilidades de usos malintencionados o desastres involuntarios podrÃan ser enormes". El riesgo de utilizar la biologÃa sintética para construir virus malignos, como armas biológicas, es enorme y real. Imaginen que se usa la información del mapa genómico de los mexicanos -colocado en Internet, accesible a cualquiera- en la construcción de virus sintéticos que sólo a afectan a determinados grupos étnicos. Estos problemas no parecen quitar el sueño ni impedir a los investigadores seguir adelante.
Una de las creaciones más alarmantes es la realizada por dos equipos de cientÃficos en California y Florida, quienes tomando el "modelo" de las cuatro bases que componen el ADN de todos los seres vivos (llamadas C, G, T, A), construyeron una quinta y luego una sexta base, y lograron que se ensamblaran con las otras cuatro y se reprodujeran. Esto abre la puerta para crear especies totalmente desconocidas, de increÃble complejidad y un espectro de impactos insospechados, totalmente imprevisibles sobre la vida, la biodiversidad y sus interacciones.
Craig Venter, el magnate de la genómica -quien creó su propia empresa para competir con el mapeo público del genoma humano-, fundó en 2005 Synthetics Genomics para crear, entre otros, micro- organismos artificiales que produzcan energÃa o absorban dióxido de carbono "para mitigar los efectos del cambio climático". Los resultados de la interacción de los organismos vivos artificiales con el ambiente son inciertos y de potencial catastrófico si se liberaran, por ejemplo, en el mar. Pero el gobierno de Estados Unidos, que ha financiado las investigaciones de Venter mediante el Departamento de EnergÃa, podrÃa hacer justamente eso. El 25 de mayo pasado George W. Bush declaró en The New York Times:
"Dejemos el debate sobre si los gases de efecto invernadero son causados por la humanidad o por razones naturales; vamos a enfocarnos solamente en las tecnologÃas que puedan arreglar el asunto". Se referÃa a la energÃa nuclear o cualquier otra que aparezca como solución. No importa que en el camino se creen problemas aún peores.
Para tratar de prevenir que la información pública sobre la biologÃa sintética genere una resistencia igual o mayor a la que presentan los transgénicos, un grupo de cientÃficos que trabaja en este campo se reunió entre el 20 al 22 de mayo en Berkeley, California, en la conferencia Synthetic Biology 2.0. Proponen imponer una "autorregulación" a sus actividades, creando un código de conducta definido por ellos mismos.
El modelo es la conferencia de Asilomar, de 1975, sobre ingenierÃa genética. Con la historia a la vista, ésta sólo sirvió para dar a los cientÃficos una falsa imagen de confiabilidad, retrasando de manera desastrosa el involucramiento del público y cualquier control regulatorio real sobre sus actividades. Cuando comenzaron a redactarse leyes de bioseguridad, éstas se hicieron favoreciendo a las empresas dominantes del sector, lo que resultó ineficiente para la verdadera seguridad de la población y el ambiente. Ahora, además, son totalmente incapaces de regular los nuevos impactos potenciales de la biologÃa sintética.
Al menos 38 organizaciones de ambientalistas, cientÃficos y de la sociedad civil declararon el pasado 19 de mayo su alerta frente a la tecnologÃa sintética y su firme oposición a cualquier propuesta de "autorregulación". Señalaron que lo imprescindible es un amplio debate social, más allá de la bioseguridad, y que de ninguna manera puede ser dirigido por quienes están directamente involucrados, incluso mediante intereses comerciales.
El debate social es necesario, pero antes que nada necesitamos parar a quienes en nombre de la ciencia y sirviendo a sus propios intereses, sean "cientÃficos" o empresas, se arrogan el derecho de manipular la vida, aun a expensas de colocar en riesgo la de todos los demás.
* Investigadora del Grupo ETC
Biología sintética: la vida descartable
-
Biología sintética: la vida descartable
Por Silvia Ribeiro
La Jornada, 2/6/06
Derecho al Fuente
