La plaza de España acoge desde mañana el Foro solidario 2006, que promociona el comercio justo
«El comercio, bajo las condiciones correctas, puede ser un
instrumento poderoso para revitalizar las economÃas locales y preservar
el medio ambiente». Esta cita de Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la
Paz en 1992, resume el mensaje del movimiento pro comercio justo. Este
tipo de comercio se promocionará entre mañana, jueves, y el sábado
próximos en la plaza de España con el Foro solidario 2006, en el que se
expondrán productos «justos» y se ofrecerán varias ponencias y mesas
redondas. De forma complementaria, la Fundación Emaus-Social, en
colaboración con la empresa de inserción Riquirraque, lleva a cabo una
campaña de sensibilización dirigida a estudiantes, asociaciones de
mujeres y otros colectivos ciudadanos, sindicales y polÃticos. Una de
esas citas tuvo como protagonistas a los alumnos del Colegio Público
Villalegre.
«Comprar una tableta de chocolate, un paquete de café o una
botella de ron puede convertirse en una acción responsable y justa».
Éste es el mensaje que la fundación intentó transmitir a los
estudiantes del Villalegre en una clase especial en la que también
intervinieron miembros de la Agencia de Sanidad Ambiental y Consumo y
Cruz Roja-Juventud. La actividad se enmarcaba en un programa de
alimentación y consumo en el que Emaus-Social explicó a los alumnos las
ventajas de consumir productos que llevan el sello de comercio justo.
Pero ¿qué es el comercio justo? Se trata de un movimiento
social que presenta una alternativa al comercio tradicional y cuyo
objetivo es que los paÃses subdesarrollados accedan en igualdad de
condiciones a todos los mercados. Según Iris MartÃn, encargada de
Riquirraque, las diferencias entre un artÃculo de cualquier
establecimiento y uno de comercio justo son enormes. «La calidad es
increÃble, no tienen nada que ver con los comercializados aquû, dijo a
los alumnos.
El abanico de «productos justos» es amplio y variado. Desde
chocolate o infusiones hasta bebidas y licores, pasando por café o
artesanÃa. Su procedencia: India, Perú, Malawi, Ecuador, México y un
largo etcétera. Una de sus peculiaridades es que los productos no están
ligados a distribuidores y mediadores. Están elaborados por
cooperativas de trabajadores de paÃses subdesarrollados, son
distribuidos por intermediarios sin ánimo de lucro y los destinatarios
son consumidores solidarios. Un mapamundi colgado en el salón de actos
del Colegio de Villalegre indica la ubicación de algunas de estas
cooperativas. Camari se constituyó en 1981 en Ecuador para suministrar
gran variedad de productos de artesanÃa y alimentación. Unión de la
Selva está formada por 1.000 familias indÃgenas de Chiapas (México) que
desde 1989 tratan los granos de café con técnicas tradicionales. Son
algunos ejemplos de los productores de artÃculos de este tipo.
A simple vista lo único que diferencia a un producto justo de
otro procedente de una gran empresa es el sello que lo identifica.
«Producto de comercio justo, hecho con dignidad: consumo responsable,
tu mejor cooperación», dice. Sin embargo, las diferencias son
considerables. «Los productores cuentan con salarios y condiciones de
trabajo dignas, evitándose la explotación infantil y favoreciendo la
igualdad entre hombres y mujeres; los beneficios van destinados a
cubrir las necesidades básicas de esas comunidades», aclaró Iris
MartÃn. Por otra parte, en todo el proceso se respeta el medio
ambiente. «Cualquier tableta de chocolate tradicional está forrada por
mil envoltorios con el derroche de papel o plásticos que eso conlleva.
Los productos de comercio justo evitan el desperdicio de los productos
naturales», puntualiza la encargada de Riquirraque. «Sólo hay que
probar un trozo de este chocolate de Perú o un sorbo de té de canela de
la India para comprobar la diferencia con cualquier producto del mismo
tipo que se pueda encontrar en un supermercado», aseguró MartÃn.
«Tenemos que comprar productos de comercio justo», dice Aser
Crespo, de 11 años, al terminar la clase. En el Villalegre consiguieron
convencer. Ahora toca repetir la victoria en la plaza de España.
La compra más solidaria
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La compra más solidaria
Por Amaya P. GIÓN
La Nueva España, 7/6/06
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