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Agricultura orgánica es la alternativa

  • Agricultura orgánica es la alternativa
    Por Carmelo Ruiz
    Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico, 8/6/06
    Derecho al Fuente


ALAI AMLATINA, 08/06/2006, San Juan.-  El Proyecto de
Bioseguridad de Puerto Rico se ve obligado a comentar el reportaje
de portada de la Revista Negocios de El Nuevo Día del pasado
domingo 4 de junio.  Titulado "A Vender el Paraíso
Biotecnológico", el reportaje hace alabanzas a los supuestos
beneficios de las inversiones de compañías biotecnológicas en
Puerto Rico.

Un segundo artículo sobre el tema en la página 13 se dedica a la
biotecnología agrícola, es decir cultivos transgénicos.  El redactor
entrevista a una representante de Monsanto en Puerto Rico, Lucy
Cruz, quien nos sirve el discurso propagandístico de la industria
biotecnológica.

No daremos una disertación detallada sobre por qué los
transgénicos son inherentemente peligrosos.  Ya eso lo hizo
Carmelo Ruiz Marrero, director del Proyecto de Bioseguridad, en
su libro "Balada Transgénica" y en escritos más recientes.

Pero ofrecemos un botón de muestra: En el año 2003 una veintena
de destacados científicos de siete países, que abarcan las
disciplinas de agroecología, agronomía, biomatemática, botánica,
química médica, ecología, histopatología, ecología microbiana,
genética molecular, bioquímica nutricional, fisiología, toxicología y
virología formaron el Grupo de Ciencia Independiente (Independent
Science Panel) (http://www.indsp.org/).  Esta agrupación presentó
un detallado informe sobre los productos transgénicos en el que
sostienen que "Los peligros más graves de la ingeniería genética
son inherentes al proceso mismo".


Entre los hallazgos del informe:

* Contrario a lo que alegan sus proponentes, no se ha demostrado
que estos cultivos sean inocuos.  La reglamentación está basada
en un enfoque anti-precautorio para apresurar la aprobación de
productos a costa de consideraciones de seguridad.

* Los peligros más grandes de la ingeniería genética son- por
mucho- inherentes al proceso mismo.

* Ha habido muy pocos estudios creíbles sobre la inocuidad de los
transgénicos.  Sin embargo, la poca información disponible es
preocupante.

* Ya hay evidencia experimental de que el ADN transgénico de
plantas puede ser absorbido por bacterias del suelo y de los
intestinos de sujetos humanos.

* Se sabe que el ADN transgénico puede sobrevivir las enzimas y
ácidos del sistema digestivo y saltar al genoma de células
mamíferas, aumentando la posibilidad de contraer cáncer.

* Hay un historial de tergiversación y supresión de evidencia
científica en aras de promover la biotecnología agrícola.
Experimentos claves no fueron realizados, o fueron mal realizados
y luego tergiversados.

* Suficiente evidencia ha salido a luz como para levantar serias
interrogantes sobre la inocuidad de los transgénicos.  El ignorar
esta evidencia puede resultar en daños irreversibles a la salud
humana y el ambiente.  Por esto, los cultivos transgénicos deben
ser firmemente rechazados ahora.

Alternativas las hay de sobra.  No hay necesidad de recurrir a los
cultivos transgénicos para alimentar a los hambrientos o para
vitalizar la economía puertorriqueña.  Ni siquiera hay necesidad
alguna de recurrir a venenos tóxicos para combatir plagas o causar
algún daño ambiental para hacer agricultura.

Una esperanzadora revolución agroecológica está arropando el
mundo, en países pobres y ricos por igual.  Agrupaciones de
sociedad civil, movimientos de base, pueblos indígenas,
intelectuales progresistas, científicos comprometidos y muchos
otros sectores se están organizando y están educando y
movilizándose contra los cultivos transgénicos y en pro de una
agricultura socialmente justa y ecológicamente sana.  Están en
Bangladesh y Francia, en Brasil y Sudáfrica, en Estados Unidos y
Puerto Rico, luchando por la soberanía alimentaria, la reforma
agraria, la preservación de la semilla como patrimonio de los
pueblos, y por demostrar que otro futuro es posible.  Esta
revolución silenciosa se manifiesta en huertos caseros, jardines
comunitarios, mercados agrícolas, cooperativas de alimentos,
intercambios de semillas, movimientos en pro de la soberanía
alimentaria y la reforma agraria, y el auge de la agricultura
orgánica.

La agricultura orgánica es un conjunto de prácticas y conceptos
encaminados a unir la producción de alimentos saludables con la
protección ambiental.  En ella se evita el uso de sustancias
tóxicas como insecticidas y herbicidas, las cuales han sido
científicamente vinculadas a la destrucción ambiental y a
enfermedades degenerativas en seres humanos.

Quienes creen que este tipo de producción agrícola no es práctico
ni pasará de ser un mercado de nicho especializado no están
debidamente documentados.  Hoy día 59 millones de acres
alrededor del mundo están dedicados al cultivo orgánico, según el
profesor Miguel Altieri, entomólogo de la Universidad de California.
Nueve millones de estos acres están en Europa: Alemania tiene
alrededor de ocho mil fincas orgánicas, mientras que Italia tiene
unas 18 mil.  La Unión Europea y sus países miembros tienen
directrices específicas para ayudar y fomentar este tipo de
agricultura.  Se espera que para 2010 de 30% a 50% de la
agricultura europea sea orgánica.  El mercado global de alimentos
orgánicos alcanzó los $23 mil millones en 2002.

„Estudios han comprobado que las fincas orgánicas pueden ser
tan productivas como las convencionales, pero sin usar
agroquímicos‰, dice Altieri.  „También consumen menos energía, a
la vez que conservan los suelos y el agua‰.  La evidencia muestra
de manera contundente que „los métodos orgánicos pueden
producir alimentos para todos, y hacerlo de generación en
generación sin desgastar recursos naturales‰.

Los defensores de la agricultura industrializada y el uso de
transgénicos alegan que el agro orgánico no provee los
rendimientos necesitados para alimentar la creciente población
mundial.  Pero cualquier reducción en rendimientos en la
producción orgánica es contrarrestada ampliamente por avances
ecológicos y de eficiencia.  Investigaciones presentadas por el
Grupo de Ciencia Independiente demuestran que la agricultura
orgánica puede ser comercialmente viable a largo plazo y producir
más alimento por unidad de energía y recursos.  De hecho, los
costos de producción de la agricultura orgánica son a menudo
menores que los del agro convencional, y traen ganancias
equivalentes o superiores aún sin el sobreprecio usual de los
productos orgánicos.  Cuando se incorpora el precio alto del
producto a la ecuación, los sistemas de producción orgánica casi
siempre son más rentables.

"Datos demuestran que con el tiempo las fincas agroecológicas
muestran niveles más estables de producción total por área de
unidad que los sistemas de altos insumos; producen réditos
favorables; proveen suficiente ingreso en proporción a los costos
laborales y otros insumos como para tener un nivel de vida
aceptable para pequeños agricultores y sus familias; y aseguran la
protección y conservación de los suelos y mejoran la
biodiversidad", asegura Altieri.

Un estudio sobre proyectos de agricultura sustentable en los
países del Sur global encontró que la producción promedio de
alimentos por hogar aumentó en 1.71 toneladas al año (73%) para
4.42 millones de agricultores en 3.58 millones de hectáreas,
brindando seguridad alimentaria y beneficios de salud a
comunidades locales.  "Se ha demostrado que el aumento en la
productividad agrícola aumenta el suministro de alimentos y sube
ingresos, reduciendo por lo tanto la pobreza, aumentando acceso
a alimentos, reduciendo la desnutrición y mejorando la salud y
niveles de vida", afirmó el Grupo de Ciencia Independiente.

"Los métodos de la agricultura sustentable se sirven extensamente
de conocimientos indígenas y tradicionales y enfatizan la
experiencia e innovación del agricultor.  Esto por lo tanto utiliza
recursos locales apropiados, de bajo costo y corrientemente
disponibles y también mejora el estatus y autonomía del agricultor,
mejorando las relaciones sociales y culturales en las comunidades
locales".

Y además, estudios demuestran que en promedio los alimentos
orgánicos son más altos en vitamina C, tienen más minerales y
compuestos que combaten el cáncer, enfermedades del corazón,
y disfunciones neurológicas relacionadas a la vejez, y tienen
niveles significativamente menores de nitratos tóxicos.

"Las prácticas agrícolas sustentables han resultado beneficiosas
en todos los aspectos relevantes a la salud y el ambiente.
Además, traen seguridad alimentaria y bienestar social y cultural a
comunidades locales en todas partes", concluye el Grupo de
Ciencia Independiente.  "Hay una urgente necesidad para un
cambio comprensivo a nivel global hacia todas las formas de
agricultura sustentable."

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Para más información sobre los peligros de los cultivos y
alimentos transgénicos, les recomendamos estos escritos de
Carmelo Ruiz Marrero:

http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=21124
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=29068

Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico:
http://bioseguridad.blogspot.com