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Comida Orgánica en Los Angeles

  • El retorno a los alimentos naturales es cada vez mayor
    Por Nelly Apaza Retamoso
    La Opinión, Los Angeles CA, 26 de septiembre de 2007
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Las nuevas generaciones están volviendo al tiempo de los abuelos en lo que a la alimentación sana y natural se refiere. Desde los mercados de productores de los fines de semana hasta las cadenas de supermercados, la tendencia es vender cada vez más productos alimenticios orgánicos.

"Es lo que observo en Los Angeles", dice Diane Schultz a La Opinión, mientras saborea junto con su hija Kelly una suculenta ensalada vegetariana en el restaurante Real Food Daily, en West Hollywood.

"Esta ciudad es privilegiada en contar con lugares como éste. Hay muchos restaurantes para comer sano", agrega. "Hace como nueve años que trato de comer todo orgánico y además soy vegetariana", interviene Kelly.

Su mamá, que vive en Sarasota, Florida, y está de visita en Los Angeles, asegura que ni Colorado ni Florida son lugares recomendables para comer saludable.

"Es muy difícil encontrar esta clase de restaurantes en esos estados, aunque sí tienen supermercados que venden productos sin pesticidas", refiere.

En el restaurante orgánico y vegetariano donde ambas disfrutan sus ensaladas, el 95% de los platos que se sirven es orgánico, según da a conocer el administrador, Christopher Motyka.

"El otro 5% es de productos convencionales que usamos según la temporada. Es que a veces [los productos orgánicos] son muy caros, como los aguacates por ejemplo, que cuando son escasos suben casi en un 100% su precio", explica.

Motyka dice que le da gusto ver que la gente esté cambiando sus hábitos de dieta. "Antes se prefería sólo comer delicioso, uno no se detenía a ver si se trataba de alimentos cultivados con pesticidas y hormonas o no. Hoy los jóvenes buscan comida [preparada] con productos naturales".

Acepta que los precios de los alimentos orgánicos son más elevados que los convencionales. "Es eso lo que se está aprendiendo ahora, a gastar un poquito más, pero se come saludable", remarca.

En el lado de la barra de este restaurante se puede ver que los vinos y las cervezas son certificados como orgánicos. "Las otras bebidas que vendemos son también preparadas con frutas frescas orgánicas", agrega Motyka.

No muy lejos de allí hay otro restaurante similar que también sirve pescados y carnes rojas.

"Nuestros bistecs son orgánicos, los pollos provienen de granjas pequeñas, son alimentados con granos naturales, nada de hormonas ni de hidratación para hacerlos más grandes", afirma Lucas Ashcraft, administrador del local Newsroom, con más de 10 años de funcionamiento.

Sobre los pescados y productos marinos, señala que todos son extraídos del mar y no de acuarios con aguas detenidas y que contienen productos químicos.

Coincide con su colega Motyka en cuanto a que no el 100% de su menú es orgánico. "Es el caso de las frutas que son importadas, como la papaya o las moras, que vienen de Latinoamérica", dice.

Cuando se le pregunta por las desventajas que podría tener una dieta orgánica, Ashcraft responde que hay personas que afirman que los platos preparados con productos orgánicos no tienen sabor o no son tan ricos como los hechos con productos convencionales.

"Sin embargo, nosotros estamos orgullosos de nuestros platos porque sí tienen un buen sabor. Usamos condimentos y especias de India que son naturales y dan a las carnes un gusto especial", afirma.

Habla de una de sus especialidades, que son las alcachofas hechas a la parrilla, para comerlas con una salsa de pesto y tofu. Menciona también los huevos (naturales y frescos) que usan en diferentes platos para la hora del desayuno.

"Revueltos, fritos o en tortillas acompañados con una pupusa salvadoreña, son deliciosos".

Al tocar el tema de la población latina en Los �?ngeles, piensa que son pocos los restaurantes orgánicos en las áreas donde viven los hispanos.

"Es cierto que hay que pagar un poquito más por los vegetales, huevos y carnes orgánicas, pero pienso que no es esa la razón fundamental por la que los latinos no consumen mucha comida orgánica. Ellos encuentran más sabrosa la propia comida de sus países".

Motyka agrega: "La diferencia entre el sabor de la comida orgánica y la convencional no es muy grande. Lo que es más grande es la diferencia entre el mayor beneficio para la salud que tiene la primera frente a la otra".