En la ciudad de Santa Cruz, el 3 de junio del presente año, ante una
masiva concentración de diversas organizaciones sociales
representativas del paÃs, el gobierno nacional emitió siete decretos
supremos en materia agraria y entregó 26 tÃtulos de propiedad agraria y
34 resoluciones finales de saneamiento por 3,1 millones de hectáreas,
beneficiando de manera directa a 35.295 familias indÃgenas y campesinas
de los departamentos de Pando, Beni, Santa Cruz, Tarija, Chuquisaca,
Oruro y PotosÃ.
Con estos hechos el presidente de la república, Evo Morales, dio inicio
a su polÃtica denominada “Revolución Agraria”. Además, el gobierno
anunció que, en un plazo no mayor a nueve meses dotará, otras 4,7
millones de hectáreas de tierras fiscales disponibles a indÃgenas y
campesinos sin tierra y que estas medidas serán acompañadas con la
ejecución de programas integrales de inversión productiva.
Los anteriores gobiernos, en nueve años de vigencia de la Ley 1715 y
pese haber gastado cerca de 100 millones dólares americanos, sólo
titularon el 18% de 107,47 millones de hectáreas de tierra bajo objeto
de saneamiento en el paÃs, el 30% estaba en proceso y el restante 52%
sin sanear. Por otro lado, de 18 millones de hectáreas de tierra
demandadas por los pueblos indÃgenas de tierras bajas, sólo titularon
4,8 millones de hectáreas, y se han redistribuido cerca de 50 mil
hectáreas de tierras fiscales a familias campesinas y de colonizadores
en todo el territorio nacional.
Como resultado de un análisis detallado de las siete disposiciones
legales emitidas, de manera general se puede afirmar que están
orientadas a solucionar problemas de vieja data que venÃa soportando la
institucionalidad agraria como ser: la falta de priorización del tema
agrario en la agenda de los gobiernos, la excesiva lentitud en el
proceso de saneamiento y titulación de tierras, la falta de
transparencia en el proceso de saneamiento de tierras, la falta de
voluntad polÃtica de las autoridades públicas para aplicar con
celeridad la Ley 1715, las distorsiones reglamentarias y
administrativas en materia agraria, entre otras.
En definitiva, las medidas adoptadas apuntan a destrabar el proceso de
regularización de la propiedad agraria y distribuir de manera
planificada las tierras fiscales a indÃgenas y campesinos sin tierra, y
asà disminuir la fuerte presión por el acceso a la tierra y garantizar
la seguridad jurÃdica al derecho de propiedad agraria.
Las organizaciones indÃgenas y campesinas recibieron con mucha
satisfacción estas medidas y anuncios del gobierno nacional, porque en
gran medida son respuestas concretas a sus viejas demandas relativas al
acceso equitativo a la tierra.
Por su parte, los gremios cÃvicos –empresariales del oriente boliviano,
anunciaron que realizarán un exhaustivo análisis de dichas normas y que
no descartan en recurrir a los todos los medios legales y sociales para
revertir dichas disposiciones.
Finalmente, es importante mencionar que la emisión de estos siete
decretos supremos y la propuesta de modificación parcial a la Ley
agraria 1715, son una buena base para iniciar el relanzamiento del
proceso agrario y establecer escenarios de diálogo intercultural en el
ámbito regional y nacional sobre polÃticas de acceso a la tierra y
desarrollo rural sostenible.
Eulogio Núñez Aramayo es agrónomo en CIPCA Santa Cruz.
CipcaNotas, BoletÃn Virtual No 157, Año 5. Junio de 2006.
www.cipca.org.bo
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Relanzamiento del proceso agrario (Bolivia)
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Relanzamiento del proceso agrario
Por Eulogio Núñez Aramayo
América Latina en Movimiento, 14/6/06
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