MÉXICO, DF - En México, el paÃs donde vive el hombre más rico del mundo, los niños todavÃa mueren por desnutrición.
Cada año a 8 mil infantes se les va la vida en un estornudo o en una diarrea. Su cuerpo es tan frágil que no resiste enfermedades infecciosas, curables con tan sólo una pastilla si se tratara de niños sanos.
Los fallecimientos por desnutrición aguda -conocida técnicamente como emaciación- afectan a los menores de 12 años y representan la duodécima causa de muerte general en el PaÃs con el 1.6 por ciento de incidencia, de acuerdo con la SecretarÃa de Salud.
Sin embargo, este número podrÃa ser aún mayor si se contaran todos los niños que mueren en las zonas rurales de Guerrero, Chiapas, Yucatán y Oaxaca, de los que ni siquiera existen estadÃsticas oficiales, pues tienen un subregistro del 80 por ciento.
En esas zonas la desnutrición se ha vuelto "normal", lamenta Héctor Bourges RodrÃguez, titular de la Dirección de Nutrición del Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán.
Quienes la padecen asumen que comer sólo una o dos veces al dÃa es normal y quienes son testigos no se indignan ante esa realidad.
"El problema no es que consuman esos alimentos, sino que lo hacen en cantidades insuficientes para nutrirse. Antes de llegar a los niveles mortales de la desnutrición, padecen hambre", señala.
Una visita a los Altos de Chiapas bastó para constatar que el hambre y la desnutrición aguda -o emaciación, que llega a ser mortal-, siguen amenazando a 153 mil niños menores de 5 años.
Cada mañana, Celestino Pérez y su familia desayunaban tacos de sal y café con azúcar. A la hora de la comida su mujer cocinaba caldo de frijoles con tortillas y café con azúcar. Para la cena sólo alcanzaba café con azúcar.
A los pocos dÃas se terminó el frijol y empezaron a comer los chayotes del huertito que crecÃa en el corral de su casa. Pero los chayotes se acabaron bien pronto, también el maÃz que habÃan almacenado... y no habrÃa cosecha nueva hasta dentro de seis meses.
Entonces Celestino y su familia no tuvieron más que comer hojas de chayote hervidas con sal y café con azúcar. Apenas alcanzaba para una comida al dÃa. No habÃa alimentos en la tienda comunal y tampoco dinero para comprarlos.
La familia entera salÃa a la montaña y le arrancaba cualquier hierba para comer.
La comunidad entera estaba en silencio y sus habitantes encerrados en sus casas. No habÃa ánimos de jugar, ni de reunirse a platicar, mucho menos de pensar en obras comunitarias como arreglar el camino o reparar la escuela.
"La desnutrición no genera violencia, sino pasividad. Antes de matar fÃsicamente, mata el espÃritu. Las comunidades que la padecen se vuelven apáticas, no hay ocasión de juego, ni deporte, ni festejo. Menos de superación de obras comunales.
"Entonces la desnutrición se vuelve un cÃrculo vicioso, que no encuentra fin", dice Bourges, doctor en NutriologÃa por la Universidad de Massachusetts, que recibió el Premio FAO a la Alimentación en 1984.
Cuando los Ãndices de desnutrición aguda se proyectan en los estados más pobres, se disparan hasta cinco veces más que en el resto del territorio nacional.
En las montañas de Guerrero y Chiapas, y algunas zonas de Chihuahua y el Estado de México, el 10 por ciento de los niños la padecen. En estas zonas las muertes de infantes por deficiencias alimenticias representan el 4.5 por ciento del total, más del doble que en el resto del PaÃs.
"Son niños cuyo riesgo de morir se dispara por sus bajas defensas, entonces una infección digestiva o respiratoria puede ser mortal", afirma Abelardo �vila, investigador del Instituto Zubirán.
De acuerdo con el funcionario, hasta hace unos años las autoridades de salud no reconocÃan en sus estadÃsticas a la desnutrición como causa directa de muerte en miles de infantes del PaÃs.
Los niños de las zonas rurales, indÃgenas en su mayorÃa, morÃan según las actas de defunción por enfermedades respiratorias o gastrointestinales, una gripa, una fiebre o una diarrea era suficiente para acabar con ellos.
Por ello directivos del Instituto comenzaron una campaña de capacitación a médicos de zonas rurales del PaÃs para identificar las muertes cuya causa directa fuera la desnutrición y se determinó que alrededor de 8 mil menores de 12 años pierden la vida al año por la falta de nutrientes.
Su muerte queda registrada en el acta de defunción por "anemia y otras deficiencias de alimentación".
...Y sobrevivientes se vuelven obesos
Si bien la obesidad ha sido un padecimiento vinculado con la abundancia, las personas de escasos recursos que sobrevivieron a la desnutrición en su infancia son más propensas a padecerla.
Asà lo documentó Arturo Jiménez Cruz, representante del Cuerpo Académico de Nutrición de la Universidad Autónoma de Baja California, en su estudio "Obesidad, diabetes y pobreza: costos e implicaciones".
"Como mecanismo de adaptación, los humanos, después de periodos de desnutrición, aumentamos la eficiencia energética. "Por otro lado, el costo de los alimentos chatarra favorece el mayor consumo de éstos entre los grupos menos favorecidos económicamente", establece en el documento.
Falla al gobierno focalizar combate
El gobierno federal carece de un programa nacional para combatir la desnutrición y, aunque es atendida por las secretarÃas de Salud, Desarrollo Social, Educación y Agricultura, se hace de manera descoordinada y sin seguimiento.
El programa Oportunidades da atención médica y de complementos alimenticios a 345 mil mujeres embarazadas y en lactancia, asà como a un millón 700 mil menores de 5 años en zonas de alta y muy alta marginación, pero no está focalizado en habitantes que padecen desnutrición.
Asimismo, el DIF Nacional tiene una red de desayunos escolares, pero tampoco lo focaliza a los menores desnutridos ni da seguimiento médico y psicológico.
El titular de la Dirección de Nutrición del Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán, Héctor Bourges, considera que se deberÃa crear un gabinete de alimentación asà como existe uno de seguridad.
"Es un tema que lamentablemente no se ha concebido con la importancia que tiene, porque es un indicador directo de la pobreza y es causa de enfermedades futuras como la obesidad", dijo.
Cada DIF estatal tiene sus propios programas de desayunos escolares, pero tienen el mismo problema del nacional, además de que se modifican conforme cambia la administración local, lamentó Abelardo �vila, investigador del mismo Instituto.
"El problema es que se trata de buscar fórmulas mágicas como los alimentos enriquecidos, las papillas, el amaranto, pero la población no sólo se alimenta de eso.
"Tampoco se puede pretender erradicar la desnutrición cuando no hay un seguimiento médico y psicológico de los menores, que además depende del interés polÃtico de cada administración", acusó.
En el Gobierno de José López Portillo existió el Sistema Alimenticio Mexicano, que tenÃa como objetivo el combate a la desnutrición. Miguel de la Madrid hizo su propio proyecto, con la Comisión Nacional de Alimentos. Después, no ha habido otro gobierno federal que focalice la atención.
Según la fundación Un Kilo de Ayuda, con 320 pesos mensuales durante dos años por niño se puede acabar con el problema de la desnutrición, por lo que se requiere un presupuesto de 38 mil millones de pesos, que equivale al gasto anual de Oportunidades.
El organismo realizó convenios con los estados de Chiapas, Yucatán, Puebla y Quintana Roo para que aporten el 25 por ciento de los recursos. Espera que el Gobierno federal aporte 50 por ciento y la sociedad civil el 25 restante.
Mata la Desnutrición 8 Mil Niños Cada Año en México
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Diario La Estrella, Dallas TX, 17 de Octubre de 2007
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