AlmerÃa lidera un proyecto de investigación internacional junto a las universidades de Chiapas y La Habana. El objetivo es desarrollar un sistema de indicadores de sostenibilidad de desarrollo en áreas rurales de los diferentes paÃses hispanohablantes.
AlmerÃa,
Cuba y Chiapas se labran un futuro juntas. Poniendo en común sus
conocimientos, estudian sus sistemas agrÃcolas y cómo afectan a la
población y la economÃa. El objetivo es probar si los programas de
desarrollo rural funcionan y cómo pueden mejorarse. Los investigadores
almerienses, que llevan ya años estudiando la sostenibilidad de sus
sistemas de cultivo, comparten asà su metodologÃa con las universidades
de La Habana (Cuba) y Chiapas (México). A cambio, los paÃses
iberoamericano les muestran nuevas formas de agricultura. Y de paso, de
cultura, en general.
Este mes, un comité de profesionales de
ambos paÃses sudamericanos han visitando la región andaluza. Se han
reunido para exponer los adelantos y los problemas que van encontrando
en sus quehaceres. Han conocido, además,los invernaderos y las nuevas
alternativas agrÃcolas almerienses, como el caso de las bodegas
ecológicas.
Alfredo Tolón, profesor de la Universidad de
AlmerÃa y responsable de este proyecto de cooperación internacional,
explica los inicios de esta gran aventura transatlántica: "La idea
surgió porque a nivel nacional ya estábamos llevando a cabo un sistema
de indicadores de sostenibilidad del desarrollo en áreas rurales y
pensamos en extenderlo a otros paÃses".
En AlmerÃa se analizan
exactamente dos zonas que reciben ayudas de programas de desarrollo
europeos: Almanzora y la Alpujarra. Se analizan los entornos tanto a
nivel cultural, como ambiental y económico. El especialista explica el
método que siguen y que ahora exportan a sudamérica: "Primero se hace
un diagnóstico global del terreno, se estudian las fuentes de energÃa,
el suelo, la atmósfera, la utilización del agua, la educación, la
seguridad, la alimentación y una larga lista de parámetros". Con estos
datos sobre la mesa se aportan soluciones a algunas carencias o se va
dando la voz de alarma si se ve que se viaja por mal camino. En el caso
de AlmerÃa, por ejemplo, se están obteniendo conclusiones muy
interesantes, como que se ha conseguido fijar la población rural, pero
que sin embargo ésta está envejecida; que la Agricultura ecológica se
está incrementando o que la concentración de los colegios de secundaria
hace necesario el desplazamiento diario de muchos adolescentes a los
núcleos de población más importantes.
Por su parte, Carlos
Aguilar, responsable del proyecto en la Universidad Autónoma de Chiapas
(Méjico), celebra que ésta haya sido la primera vez en la historia que
un grupo de investigadores internacionales se centra en la Agricultura
de la región. "Es una zona de alta marginación, tanto a nivel nacional
como del resto del mundo, y ésta ha sido la primera vez que un proyecto
internacional se fija en nosotros", aplaude. En Chiapas se están
estudiando dos zonas productoras de maÃz, base de la alimentación
mejicana. "Son dos áreas muy diferentes, la Selva de Chiapas es una
región indÃgena de agricultura tradicional en la que se utiliza el
barbecho y donde estamos suprimiendo la quema del suelo por el uso de
abono verde y estamos conservando las semillas de maÃz criollas, para
que no se pierdan. Por otra parte, trabajamos en La Frailesca, una
región con tecnologÃa muy avanzada y que utiliza sobremanera
fertilizantes quÃmicos. En este área hacemos una reconversión al
sistema orgánico, al uso de abonos orgánicos y al control biológico de
las plagas", apunta el especialista mejicano.
Por otra parte,
José Manuel Febles es el coordinador del proyecto en la Universidad de
La Habana. Él explica que en Cuba se está solucionando el problema del
bajo rendimiento de la Agricultura mediante una producción más
ecológica. Usando la rotación de cultivos y la utilización de
fertilizantes y abonos naturales. El éxito de esta iniciativa hace que
se vaya ampliando a otros paÃses iberoamericanos, como Argentina.
