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Boletín Electrónico Tunup@ # 74 Agosto de 2005

La agricultura vuelve a empantanar la Ronda de Doha

Representantes del comercio y la agricultura de más de 30 países se reunieron en Dalian, China, para delinear un acuerdo que reduzca los aranceles a las importaciones de productos agrícolas. Se esperaba que el acuerdo esté listo para la cumbre de la OMC fijada para diciembre en Hong Kong, pero es evidente que ese objetivo central se retrasará.

La disputa agrícola entre EEUU y la Unión Europea (UE) obstaculiza las negociaciones en Ginebra. Esta en duda si las conversaciones de la Ronda de Doha avanzaran hacia su conclusión, prevista para el próximo año, o si correrán el riesgo de colapsar totalmente. Los líderes políticos de ambos bloques concuerdan en que el comercio agrícola debe ser más justo para los países en desarrollo y que las barreras se deben reducir, pero se niegan a hacer concesiones en aranceles y subsidios hasta que el otro actúe primero.

El negociador principal de Washington, Allen Johnson, dijo recientemente que sin más acciones por parte de la UE "es difícil esperar que otros, incluyendo EEUU, puedan impulsar sus propias reformas". Representantes de la UE utilizan un lenguaje similar y dicen que son los estadounidenses los que deben tomar la iniciativa. La agricultura ha sido el eje de la ronda de conversaciones que se inició en Doha, la capital de Qatar en 2001. De acuerdo con un reciente estudio del Banco Mundial, casi dos tercios de las ganancias económicas que resultarán de la eliminación de todas las barreras comerciales provendrán de la agricultura. Los países pobres, muchos de los cuales dependen de la agricultura, se rehúsan a hacer concesiones en áreas importantes para EEUU y la UE, como los bienes manufacturados, hasta que se convenzan de que las naciones más ricas harán primero concesiones agrícolas. El director saliente de la Organización Mundial de Comercio, Supachai Panitchpakdi, dijo que la concreción de un acuerdo mundial de libre comercio está en peligro antes de la venidera cumbre de Hong Kong, pues los negociadores de diversos países en la OMC no cumplirán con un plazo que se impusieron ellos mismos para tener un borrador de acuerdo sobre liberalización de mercados a nivel global a fines de julio y así llegar con un marco claro ante la reunión de diciembre. Las conversaciones para lograr un acuerdo mundial de comercio fueron lanzadas en 2001 en Doha, Qatar con la misión de desmantelar las barreras comerciales y al tiempo ayudar a los países más pobres. Sin embargo, la última cumbre de la OMC, realizada hace dos años en Cancún, fracasó en su intento por lograr un consenso, principalmente por las diferencias en torno a los subsidios que los países desarrollados conceden a sus productos agrícolas. Tim Groser dijo que la falta del progreso no significa una crisis, pero no pudo encontrar una palabra para describir el estado de la negociación. Las negociaciones sobre acceso a mercados para productos que no son agrícolas están trancadas, declaró el Embajador de Islandia Stefan Johannesson y comentó que no habrá un texto de "aproximación" como se deseaba. "Hay que parar las negociaciones del OMC. Necesitamos un acuerdo más completo, saber quiénes se van a beneficiar y quiénes van a perder. No firmar un tratado es mejor que tener un tratado malo", opinó Tony Juniper, de la organización Amigos del Tierra.

Los subsidios continuarán Los países ricos no eliminarán los subsidios directos a la exportación agraria hasta por lo menos el año 2016, mientras que una gran cantidad de ayudas ocultas se mantendrían, revela un informe elaborado por la organización humanitaria Oxfam. Gracias a estos trucos, los países ricos se disponen a promover un acuerdo que tiene una apariencia radical, pero que en realidad ha sido explícitamente diseñado para permitir que Estados Unidos y la Unión Europea (UE) exijan la liberalización de los países pobres mientras ellos conservan la mayor parte de sus ayudas.

Las ONGs denuncian la hipocresía de los países ricos, que afirman querer ayudar a las naciones pobres al tiempo que subsidian sus propias agriculturas, lo que distorsiona el comercio mundial. En un "Manifiesto para el cambio", la organización no gubernamental Action Aid atacó las políticas del G8, que reúne a Alemania, Canadá, EEUU, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia, acusándolas de "dañar" a los países pobres. El principal blanco del ataque de este manifiesto son las políticas de subsidios millonarios a la agricultura de los países industrializados. "El G8 lleva diez años haciendo grandes declaraciones sobre África, pero durante ese tiempo, ha continuado impulsando políticas comerciales que perjudican" a los países pobres, afirmó Steve Tibbett, uno de los directores de ActionAid en Gran Bretaña. El G8 "ha cancelado sólo una fracción de la deuda de los países pobres, y dan menos ayuda, y de más baja calidad", dijo Tibbet, explicando que el sistema de ayuda no permitirá alcanzar los objetivos que acordaron en Naciones Unidas en el 2000. Según la ONG, el 40% de la ayuda global está sometida a condiciones que terminan favoreciendo a los países desarrollados. Las potencias comerciales del mundo hicieron avances mínimos en las últimas décadas para reducir los subsidios agrícolas, reconoce un estudio publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La OCDE admitió que sus 30 miembros han realizado pocos esfuerzos por reducir los subsidios agrícolas, como reclaman los países menos industrializados. Entre todos los integrantes, los subsidios a los productores se estiman en 279 mil millones de dólares en 2004, un aumento desde los 256.750 millones de dólares de 2003, pero la ayuda se mantuvo en el 30 por ciento de los ingresos brutos del sector agrícola. En un reciente estudio de Oxfam se pide el fin de los subsidios a la exportación para el año 2010, una reducción de cualquier tipo de ayuda que distorsione el mercado mundial y un reconocimiento del derecho de los países pobres a proteger los sectores más vulnerables de sus economías.

Un cheque en blanco de la OMC El dumping agrario tiene un efecto devastador sobre los países pobres. La Ronda Uruguay de la OMC debía haber reducido los subsidios que permiten esta competencia desleal, pero no lo hizo, como tampoco lo han hecho las reformas de las políticas agrarias en la UE y en EEUU. Ahora podemos repetir el mismo error: las negociaciones de la Ronda de Doha van a permitir a los países ricos mantener sus exportaciones subvencionadas a costa del mundo en desarrollo. Oxfam considera que la próxima reunión de la OMC en Hong Kong debe poner fin a estas prácticas inaceptables. Cuando Pascal Lamy, en su calidad de comisario de Comercio de la UE prometió que los países más pobres no tendrían que hacer ninguna concesión en la Ronda de Doha nadie podía imaginar que la oferta sería justamente la contraria. Ahora la realidad está clara: a menos que las negociaciones agrarias en la OMC den un giro, serán EEUU y la UE quienes obtengan una "ronda gratis", y el derecho a continuar con sus prácticas de dumping. Al final de la Ronda de Doha, ninguno de ellos se verá obligado a reducir en un solo dólar el presupuesto de ayudas a la agricultura. Mientras tanto, los países en desarrollo tendrán que hacer importantes concesiones en materias tan delicadas como la protección arancelaria, arrancadas a cambio de contrapartidas irreales. Sobre el papel, los compromisos de reducción de ayudas de los países ricos pueden parecer sustanciales; pero, gracias a las reglas amañadas de las OMC, Europa no tendrá que hacer ningún recorte en los subsidios que conducen al dumping. De hecho, tanto la UE como Estados Unidos podrán incluso incrementar las ayudas que distorsionan el comercio, pervirtiendo uno de los principales objetivos de la Ronda. Aunque en principio los países desarrollados han aceptado deshacerse de los programas más dañinos -los subsidios a la exportación-, en realidad se les permitirá conservar la mayor parte de las ayudas que actúan como subsidios ocultos a la exportación o promueven la sobreproducción de muchos productos agrarios que también se producen en los países en desarrollo. Esto tendrá un efecto devastador para los agricultores de los países pobres. Sólo en África occidental, miles de productores de algodón se ven obligados a abandonar el mercado cada año debido a la competencia desleal de las exportaciones estadounidenses.

El resultado de la Ronda de Doha será la perpetuación de las prácticas de dumping -que Oxfam define como la exportación de productos a un precio por debajo del coste de producción-. En otras palabras, más agricultores pobres sin medios de vida, más pobreza y más sufrimiento.

Contabilidad creativa Tanto Europa como EEUU dicen haber reducido sus ayudas en los últimos años pero, hasta la fecha, más que un recorte, se ha producido un cambio de denominación de los subsidios. Desde el comienzo de las negociaciones de la Ronda Uruguay, en 1986, el apoyo total a la agricultura en los países desarrollados se ha mantenido en niveles estables (por encima de los 250.000 millones de dólares anuales en términos reales, según la OCDE). Pese a no haber reducido sus niveles reales de apoyo, los países ricos se benefician de las enormes flexibilidades que contiene el Acuerdo sobre Agricultura de la OMC, debido al modo en que fue diseñado en 1994. La UE, por ejemplo, podría multiplicar por diez los subsidios a la exportación de trigo sin superar los límites establecidos. La contabilidad creativa venía justificada por la distinción entre ayudas internas "buenas" (no, o mínimamente, distorsionantes del comercio) y "malas" (distorsionantes del comercio). Pero esta distinción ha resultado ser artificial, tal como han demostrado los estudios de la propia Comisión Europea o los resultados del reciente panel del algodón contra EEUU. Muchas de las ayudas consideradas como "mínimamente distorsionantes" sí lo son en realidad, y resultan dañinas para los países en desarrollo. La Ronda Uruguay, por ejemplo, fue diseñada para reducir sustancialmente los subsidios a la exportación. Sin embargo, debido a la estricta definición que se hizo de estos subsidios, la UE y los EEUU han conseguido hacer compatible el cumplimiento de la letra de los acuerdos con el uso de ayudas ocultas a la exportación. Según las estimaciones de OXFAM, tanto la UE como EEUU declaran niveles de apoyo a la exportación muy por debajo de los reales. Estados Unidos incorpora a sus exportaciones agrarias apoyos por valor de 6.600 millones de dólares (5.200 millones de euros) anuales, 200 veces por encima de los declarados oficialmente. La UE incluye en sus exportaciones ayudas por valor de 4.100 millones de euros (5.200 millones de dólares) anuales, cuatro veces lo que declara formalmente como "subsidios a la exportación". El precio de venta de los cultivos nos muestra cuál es el problema. Gracias a un abanico de diferentes instrumentos de apoyo, EEUU es capaz de exportar algodón y trigo a un 35 y un 47 por ciento, respectivamente, de los costes de producción. La UE exporta azúcar y carne de vacuno a un 44 y un 47 por ciento, respectivamente, de sus costes internos de producción. Por si fuera poco, pese a que tanto la UE como EEUU han declarado su intención de eliminar las ayudas oficiales a la exportación a lo largo de esta ronda, la mayor parte de ellas podrían mantenerse hasta 2016. Además de estimular las exportaciones a precios artificialmente bajos, muchas de las ayudas internas permitidas por la OMC distorsionan el comercio al provocar la sobreproducción en sectores de interés para los países en desarrollo, limitando sus oportunidades de exportación a los países del Norte. El estudio de Oxfam revela que si las negociaciones continúan por este camino, la UE y EEUU podrían incrementar sus apoyos distorsionantes en 28.800 millones de euros y 7.900 millones de dólares, respectivamente. Gracias a estos trucos, los países ricos se disponen a promover un acuerdo que tiene una apariencia radical, pero que en realidad ha sido explícitamente diseñado para permitir que EEUU y la UE exijan la liberalización de los países pobres mientras ellos conservan la mayor parte de sus ayudas. Toda esta situación contraviene uno de los principales objetivos de la OMC, y de las negociaciones agrarias en particular: reducir las ayudas que distorsionan el comercio. Los recientes paneles de la OMC sobre algodón y azúcar demuestran que los países ricos ni siquiera han sido capaces de ajustarse a las generosas reglas que ellos mismos establecieron durante la Ronda Uruguay, algo que los países en desarrollo han denunciado durante años. Esto otorga a los países pobres una importante victoria moral y legal, y un precedente que debería servir para fortalecer su posición en las negociaciones comerciales.

Estas negociaciones pueden resolverse de dos formas. O bien los países desarrollados respetan el espíritu del proceso de la OMC y ofrecen un acuerdo que garantice un trato justo para los países en desarrollo -conservando al mismo tiempo sus programas de apoyo a los pequeños agricultores, al desarrollo rural y a la protección del medioambiente en el Norte-, o bien se enfrentan a un rosario de demandas legales. De hecho, se podrían plantear conflictos en todos aquellos sectores en los que tanto las ayudas como las exportaciones sean considerables. Por supuesto, regular las ayudas a base de litigios legales es siempre menos deseable que lograr a través de las negociaciones de la Ronda de Doha un conjunto de reglas justas y claras. Los paneles exigen mucho tiempo y dinero, y sus resultados no siempre son acatados, lo que significa que las reglas no son predecibles ni estables en el tiempo. Sin embargo, si los países ricos insisten en paralizar las negociaciones y amañar las reglas sobre agricultura en su beneficio, los paneles constituyen una alternativa viable para aquellos países en desarrollo capaces de plantearlos ante la OMC y hartos de esperar verdaderos cambios en las reglas comerciales.

Los pedidos de Oxfam a los negociadores de la OMC Oxfam considera que la UE y EEUU deberían, como mínimo, aceptar las siguientes reformas de las reglas sobre agricultura en la OMC:
Eliminación de los subsidios a la exportación para 2010. Esta reducción debería producirse recortando los niveles permitidos de subsidio en plazos anuales iguales.

* Un cumplimiento pro-desarrollo de las resoluciones de los paneles sobre azúcar y algodón, antes de la Conferencia Ministerial de Hong Kong.

* Recortes más rápidos y profundos de las ayudas explícitamente distorsionantes, y la eliminación de todas las ayudas distorsionantes en el sector del algodón. Como mínimo, al final del período de aplicación EEUU debería haber reducido sus ayudas de Caja Ámbar en un 60 por ciento, y la UE en un 70 por ciento. Los niveles permitidos de Caja Azul deben ser reducidos a la mitad y limitados al 2,5 por ciento del valor total de la producción en un país determinado.

* Los criterios de las cajas Verde y Azul deben ser más estrictos. Los criterios de la actual caja Azul no deben ser diluidos.

* Con el objeto de incrementar la transparencia, todos los países miembros deben notificar todas sus ayudas a la Secretaría de la OMC al final de cada año fiscal.

* La ayuda alimentaria sólo debe ser concedida en forma de donación, excepto en circunstancias especiales.

* Los países en desarrollo no deberían verse obligados a reducir sus programas de apoyo a la agricultura, ya que son escasos y, en la mayor parte de los casos, persiguen importantes objetivos de desarrollo.

* Los países en desarrollo deben estar autorizados a utilizar mecanismos de protección comercial contra las exportaciones subvencionadas.

* Debe crearse un Fondo para la Importación de Alimentos a disposición de los países en desarrollo importadores netos de alimentos, con el objeto de ayudarles a financiar la compra y la producción de alimentos.

Según Oxfam, los países desarrollados deben frenar la negociación de acuerdos comerciales regionales con los países en desarrollo y concentrarse en garantizar en la OMC un sistema comercial multilateral justo. En su formato actual, los acuerdos regionales fuerzan a los países pobres a abrir sus mercados a los ricos, sin ninguna garantía de que estos últimos vayan a eliminar en la OMC las ayudas que les permiten exportar en condiciones de dumping.

Boletín Electrónico Tunup@ # 74 Agosto de 2005 <Tunupa@funsolon.org>

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