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La jornada
Viernes 3 de febrero de 2006
El grano MON 810 fue prohibido en Grecia por su impacto ambiental negativo
Denuncia Greenpeace que sembrarán en México maíz transgénico nocivo
Se hará en campos experimentales del Inifap y con recursos de la Sagarpa,
agrega ONG
ANGELICA ENCISO L.
El maíz transgénico MON 810 de la empresa Monsanto, que el Centro de
Investigaciones Avanzadas (Cinvestav) y el Instituto Nacional de
Investigaciones, Forestales Agrícolas y Pecuarias (Inifap) pretenden
cultivar experimentalmente en México, fue prohibido el pasado 30 de enero
en Grecia, por considerar que ocasionaría impactos ambientales negativos.
De manera silenciosa la Secretaría de Agricultura (Sagarpa) retomó el
Proyecto Maestro de Maíz que suspendió el año pasado, lo puso a "consulta
pública" a partir del pasado 21 de enero en medio de un listado de
solicitudes donde aparecen distintos productos, sin mencionar
explícitamente que se trata del citado plan, sostuvo Gustavo Ampugnani,
responsable de la campaña de Ingeniería Genética de Greenpeace.
La Sagarpa había autorizado siete permisos para sembrar las variedades de
maíz Hercules, Yield Gard, Faena 2 y Mon 8017 en campos experimentales de
Inifap en los valles Fuerte, Culiacán y Yaqui, así como el sur de
Tamaulipas. El pasado 24 de enero informó en un comunicado que el listado
de solicitudes estaba a consulta pública en la página de Internet del
Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
De acuerdo con las solicitudes, las empresas tienen estimado sembrar en
Sinaloa, en febrero de este año como fecha límite, y en Tamaulipas el plazo
es hasta noviembre de este año. Las autorizaciones están sujetas a lo que
determine el Senasica.
Ampugnani agregó que la Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente
Modificados no se está aplicando, porque aún no se ha reglamentado, y en su
lugar todavía se utiliza la norma 056.
Puntualizó que la siembra "experimental" se pretende hacer con recursos del
gobierno, ya que la Sagarpa destinará 4.9 millones de pesos para ese
proyecto, a pesar de que se utilizarán semillas que son propiedad de las
empresas.
Mencionó que el interés de las transnacionales es que se realice la siembra
experimental, ya que esto constituye un requisito previo para que se
autoricen los cultivos comerciales de maíz transgénico, y chantajean con el
planteamiento de que en dos años se irán si no se autorizan sus planes de
cultivos de maíz.
Ampugnani estimó que los maíces pueden tener diversos impactos, entre ellos
la generación de resistencia a los insectos que se pretende combatir, pues
hay estudios según los cuales los insectos pueden tener inmunidad al BT. La
probabilidad de que haya resistencia es mayor en la medida que los cultivos
se siembren a gran escala.
Aseveró que la medida del gobierno de Grecia tiene como fin proteger el
medio ambiente y por ello estableció la prohibición a fines de enero, en
particular de la variedad MON 810. En México, la Secretaría de Salud aprobó
este maíz transgénico para consumo humano y, dado que el etiquetado de
transgénicos no es obligatorio, los consumidores no tienen herramientas
para identificar dichos productos, mientras la Unión Europea y Suiza sólo
aprobaron esta variedad para consumo animal.
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