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La jornada
Lunes 7 de noviembre de 2005
El mercado de esos artículos se ha multiplicado por 10, dice diputado
perredista
Multas millonarias a quienes violen la nueva Ley de Productos Orgánicos
ELIZABETH VELASCO C.
La Cámara de Diputados aprobó la Ley de Productos Orgánicos para revertir
la falta de sanidad y calidad en la importación de productos
agroalimentarios, principalmente orgánicos, informó el presidente de la
Comisión de Agricultura y Ganadería, Cruz López Aguilar.
El legislador priísta destacó que todos los productos que ingresen y salgan
del país deberán contar con la certificación correspondiente, de lo
contrario se impondrá una sanción de cinco a 15 mil veces el salario mínimo
cuando se comercialice o etiqueten materias primas, productos determinados
y subproductos orgánicos que no cumplan con lo establecido. En caso de
reincidencia, se impondrá multa hasta por el doble del límite máximo, y
corresponderá a esa ley regular las actividades de certificación.
Esa decisión se tomó, explicó López, porque se corre el riesgo de importar
productos supuestamente orgánicos que no son revisados a profundidad.
Al respecto, el secretario de esa comisión, el perredista Antonio Mejía
Haro, destacó que en 1997 el mercado de productos orgánicos era de 10 mil
millones de dólares, pero ha crecido hasta 100 mil millones.
Otro propósito de la ley, explicó el legislador del PRI, es crear
subsidios, apoyos y condiciones a los agricultores mexicanos ubicados en
las comunidades indígenas donde su tecnología no incluye productos químicos.
Mejía Haro comentó que se busca incorporar al mercado mundial a productores
mexicanos que por circunstancias económicas y de marginación siguen
generando productos no contaminados con sustancias químicas, las cuales
tienen cada vez mayor demanda en el mundo.
El diputado perredista explicó que en la última década México ha pasado de
una superficie destinada a la producción de orgánicos de 25 mil a 400 mil
hectáreas, generando divisas que superan los 300 millones de dólares.
Este es un mercado atractivo para el país, ya que puede competir con países
industrializados y "altamente contaminados" con pesticidas y transgénicos,
como Estados Unidos.
López Aguilar detalló que a escala mundial existe un movimiento llamado
Comercio Justo, que busca abrir espacios a los pequeños productores e
incorporarlos a la comercialización; ése es el objetivo que se persigue con
la aprobación de esta ley.
Finalmente afirmó que esta normatividad se contrapone un poco con los
productos transgénicos, pero una de las prioridades es que no sólo se
prohíban químicos en el proceso productivo, sino también que provengan de
sitios que no contengan trasgenosis.
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